La irresponsabilidad, más grave que la Covid-19

Martes, Enero 12, 2021 - 10:03

Puebla entre las entidades con mayor ocupación hospitalaria

COVID, el virus que llegó para quedarse

A punto de cumplirse un año de la aparición del primer caso de COVID en nuestro país, el escenario es catastrófico.

Poco más de un millón 500 mil casos de contagios confirmados, nos debe sacudir.

El temor y la certeza de que haya más contagios, es tan real como preocupante.

El 39.73 de las personas estudiadas ha resultado positivo por COVID.

México tiene una tasa de letalidad de 8.71%

La tasa de letalidad mundial es de 2.13%

Los casos positivos de COVID en el mundo representan el 1.51% de la población.

Los casos positivos de COVID en México representan el 1.21% de la población.

Tan solo hay que ver las largas filas en las tiendas de autoservicio.

Las reuniones “en familia” con más de 20 personas en las redes sociales.

Las playas repletas de personas que prefieren el mar y no la prevención.

Como olvidar las jugueterías al inicio del año, el centro histórico, los mercados y todos los ejemplos tan inimaginables como absurdos.

Cerca de 135 mil defunciones, que aumentan día a día, que ponderan la letalidad del virus.

135 mil defunciones con una historia detrás de la estadística.

Historias que mezclan el cuidarse de manera personal con el descuido de gente que no lo hace.

Justos pagan por pecadores, una de tantas lecciones que ha dejado la pandemia.

Puebla entre los estados con mayor ocupación hospitalaria al igual que la Ciudad de México, el Estado de México y Guanajuato.

La aparición del código azul que a primera vista es inhumana, pero para otros es necesaria.

Esto porque en algunos puntos del país, la capacidad hospitalaria se ha visto rebasada.

Y ante este escenario catastrófico, nos preguntamos:

Necesitamos prudencia, responsabilidad y compromiso, pero sobre todo reforzar el amor a nuestra familia.

No se vale culpar a los gobiernos porque no debemos dejar el cuidado a ellos.

El atrevimiento en la pandemia es la peor herramienta de contención.

Evitemos ser parte de esas estadísticas fatales.

A río revuelto, ganancia de pescadores

El anuncio de la alianza PRI, PAN y PRD fue una bomba política.

Con el paso del tiempo, fue más estruendo que impacto.

Más ruidosa que efectiva, menos que una “molotov”.

Sí así, sin más, mucho ruido para pocas nueces.

Las diferencias ideológicas han sido lo menos.

Lo inconciliable es el compartir el poder.

La cereza del pastel, se focaliza a la capital, a la presidencia municipal.

Nadie, ninguna de las 3 fuerzas quiere ceder.

Lo más absurdo es ya tenía un punto de acuerdo con nombre y apellido.

Eduardo Rivera Pérez, el bueno; sí el bueno para el PRI, el PAN y el PRD.

El rechazo un fue de los partidos antagonistas a él, vino de su cuna.

Esa cuna secuestrada por el morenovallismo, desde entonces botín de los oportunistas.

Genevova no quiso, no quiere y no querrá a Lalo el bueno.

A pesar de que es el mejor posicionado, el que asegura derrocar a Morena.

Fue Genoveva Huerta, la que dijo no, ya dio de baja la opción.

Los priistas y los perredistas lo veían bien, ya habían aceptado.

Lalo no estará en la boleta para elegir al sucesor de Claudia Rivera Vivanco.

Los priistas, con más callo, ven áreas de oportunidad para colocar al uno de los suyos.

Pepe Chedraui y Blanca Alcalá, son la carta fuerte.

El primero, el objeto del deseo de otros partidos.

La segunda, ya fue e incluso dijo que prefiere una diputación.

La carta está sobre la mesa.


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