Muchos fueron los sorprendidos y enojados por la designación de Raymundo Cuautli como abanderado del Partido Acción Nacional para contender por la presidencia municipal de San Andrés Cholula. El también presidente de la asociación “Juntos por el Bienestar”, ha hecho trabajo social desde hace más de una década, por lo que conocimiento del territorio lo tiene, así como el acercamiento con los principales liderazgos san andreseños; amén de su aspiración permanente por dirigir los destinos de este municipio. Para muchos, esto pudiera implicar una ambición personal, pero para quienes lo conocen saben que es un derecho natural.
Cierto es que pasó del PRI a Morena, de Morena al PRD y ahora al PAN, muchos también criticarán y se rasgarán las vestiduras, en especial, aquellos morenovallistas que tienen en sus casas la foto de los fallecidos Martha Érika y Rafael con todo y veladora jurando que si sus mentores vivieran “se caerían muertos” (sic). Lo que pasan por alto las “chabelitas morenovallistas de la vela perpetua” y los “pastores yunquistas” es que los nuevos tiempos implican darle oportunidad a quienes tienen un nivel de conocimiento alto, tomando en cuenta que será una campaña atípica, donde no se puede perder el tiempo en conservar cacicazgos inútiles en aras de tener contentos a los que se sienten fundadores del blanquiazul. El reto no es nada fácil, Ray Cuautli tendrá que demostrar que esta oportunidad que buscó es su prueba de fuego, donde la operación cicatriz deberá ser su prioridad para dar la batalla por San Andrés Cholula.
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Su rival a vencer será Karina Pérez Popócatl, con un camino andando y con claro obscuros en su administración municipal; donde Cuautli deberá demostrar que la caballerosidad no está peleada con la aspiración pues su andar por el municipio, sin tener cargo público, es su principal bandera de cercanía con los habitantes de las comunidades san andreseñas. Morena no la tiene fácil.
Y EN LA CAPITAL DE PUEBLA, EL PAN NO CANTA MALAS RANCHERAS
Luego de que haya quedado firme la candidatura de Eduardo Rivera Pérez, resulta muy paradójico que sus principales impulsores estén en el PRI y en el PRD, mientras en el PAN todavía hay quien se resiste y amaga con impugnación.