¿Ackerman versus la 4T?

Lunes, Enero 11, 2021 - 20:01

En 2007 Ackerman afirmaba que los organismos autónomos son necesarios para la democracia

El profesor universitario en la Universidad de las Américas - Puebla. Es licenciado en sociología por la UNAM y doctor en Ciencia Social con especialidad en Sociología por El Colegio de México.

En 2007 John M. Ackerman publicó un libro que vale la pena consultar, ahora que el presidente de la República ha propuesto eliminar algunos organismos autónomos. El libro se titula “Organismos autónomos y democracia. El caso de México”. Analiza tres de ellos: el IFE, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y la Auditoria Mayor de la Federación.

Se trata de un texto académico serio y bien fundamentado, tanto en su perspectiva teórica y como en los datos utilizados. Su idea sobre los organismos autónomos es clara: son necesarios para la democracia. Sin ellos, caeremos en lo que Guillermo O’Donnell, citado en el libro, llama “democracias delegativas”, en las que, dice textualmente Ackerman, “los jefes de Estado se comportan como si fueran dictadores de corto plazo”.

Contra algunas teorías dominantes, el libro argumenta que la descentralización de la autoridad, el “amplio y franco debate entre los cuerpos colegiados” y “la participación activa de la sociedad civil en su funcionamiento” no solo darán lugar a una democracia más madura, a un mejor sistema de rendición de cuentas: también generarán mayor eficacia en el desempeño de los organismos estatales.

Ackerman hace una interesante propuesta teórica, desde la perspectiva institucional. Considera, acertadamente desde mi punto de vista, que no solo debe estudiarse el diseño de las instituciones, sino también su desarrollo histórico, su funcionamiento real. Propone que no solo sean vistas como variables independientes (como un factor que va a tener consecuencias), sino también como variable dependiente (como algo que resulta de determinados factores, actores, situaciones, ideas).

En general, el autor considera que la creación y el funcionamiento de los tres organismos autónomos que analiza es positivo. Pero señala también focos rojos. Básicamente están en la exclusión de una fuerza política en algunas decisiones, el PRD.

Su análisis del IFE es el más positivo. Pero en una “Nota al lector”, suponemos escrita después de la redacción del libro, precisa que se refiere al IFE de 1996 a 2003. Que en 2006 ese instituto actuó contra la democracia.

Termina el libro llamando a una institucionalización de la población marginada y de los sectores excluidos, lo dará lugar a mejores resultados en el desempeño de las instituciones que se proponen mejorar la rendición de cuentas.

No dice cómo hacerlo. Pero definitivamente del libro no se deriva que la absorción de estas instituciones por el poder ejecutivo sea una solución. Más bien puede inferirse que si eliminamos los organismos autónomos que ya tenemos, se generaría una “democracia delegativa”, una situación que daría lugar a dictadores, no sabemos si de corto o largo plazo. A una república bananera, hoy día tan de moda.


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