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OPINIÓN

El PRIPAN y su cola

Ayer feroces enemigos, hoy comen del mismo plato y comparten cuentas en los mismos bancos

Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Domingo, Diciembre 13, 2020

Mal Empieza la semana quien se muere el lunes. Reza el refrán y reza bien.

Así arrancó su lucha electoral la oposición al presidente López Obrador.

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Durante años, el gobernante del palacio repitió incesantemente “el PRI y el PAN son  lo mismo”, y ese estribillo se repitió millones de veces en los medios, hasta convertirse en una verdad de cemento aceptada por casi todo mundo.

Hoy, los hechos de  manera palmaria le dan la razón al presidente. Así nace, así se presenta y así hará campaña la alianza opositora. Ellos mismos así salen del closet y hacen su debut en sociedad.

Nadie puede desmentir al presidente, los coligados le ofrecen el testimonio gráfico y evidente de su reiterada propaganda.

Por otra parte, no cuesta trabajo revisar la historia, antecedentes, fichas curriculares, comportamientos, fortunas y resultados, para comprobar que esos dos partidos (y una cola mal pegada que es el PRD) hacen patente, sobre la mesa y ante los ojos de todos, que así es.

De buenas y de malas maneras, durante muy largo tiempo, llegaron y estuvieron en el poder. Lo manejaron a su antojo, con más desaciertos que éxitos, y el resultado fue desastroso. Fueron echados con una aplastante votación desaprobatoria.

Fox llegó en el momento del hartazgo, una ocasión estelar, excepcional. Pero su rupestre condición y el enano palurdo que habita en él creyó que sólo se alcanzaría la grandeza trepándose a un caballo.

Dejó intocable lo recibido y salió por la puerta de atrás.

Justamente por la puerta trasera llegó Calderón. El dios Marte se entronizó en Palacio, en una versión ridículamente fantoche desde luego, con la casaca militar arrastrando y envuelta así su minúscula figura.

 Y en el mismo hilo romano emuló a Calígula, al nombrar a Genaro García Luna responsable de la seguridad nacional, el hombre hoy preso en el vecino país acusado nada mas y nada menos que por ser el embajador plenipotenciario del narco dentro del palacio nacional.

Peña Nieto volcó toda su aptitud histriónica para encubrir una muy pintoresca pero letal banda de insaciables roedores de todos los niveles. Hoy, el que no está en la cárcel es perseguido o investigado. Y muchos están en lista de espera, empezando por él mismo.

Su gobierno hizo evidente de modo inequívoco la famosa frase del historiador y político inglés Lord Acton: “el poder corrompe, pero el poder absoluto corrompe absolutamente”. A tal extremo llegaron los abusos que hoy, a dos años de dejar el poder no hay uno sólo que explique su gobierno ni lo defienda.

 Y pende la espada de Damocles sobre su cabeza.

El PRD, con la salida de las figuras importantes en su tiempo, se convirtió en un esqueleto. Peor aún, hizo del quehacer político una casa de mancebía. Su última y pestilente venta fue sumarse al Pacto por México en 2012, con sus aliados de hoy, pasando por la jugosa aduana de Emilio Lozoya en Pemex .

Estos son los alegres compadres que hoy pretenden dar lecciones de moral a López Obrador.

Algunos observadores coinciden que es enclenque y paupérrima una oposición que tiene por bandera los errores de su enemigo y no una propuesta sólida, novedosa  y disruptiva.

Y es que no es solamente cuestión de imaginación y creatividad propagandística. Argumentos contra el actual gobierno los hay, por supuesto. Pero ¿quién levanta esa bandera?, ¿con qué cara?, ¿con qué antecedentes?.

La historia de los hombres y de sus organizaciones es como una sombra, los perseguirá siempre. Si salen a la luz del día el sol se encarga de proyectarla, la realidad los confronta. Sólo al amparo de lo oscuro desaparece esa sombra…o con la muerte.

Las banderas de López Obrador son justamente las que dejaron tiradas en el camino sus opositores aliados.

 Años, décadas de abusos del poder para engordar a una oligarquía nunca satisfecha y a una corte de simuladores y aliados de la élite, dejó un país deshecho. No se requiere probar un aserto así, el repudio reflejado en las urnas lo dice.

Esa es la elemental lección para quien no quiere cerrar los ojos ante la realidad. Sólo la ceguera voluntaria se obstina en ver distinto.

Un flanco de fondo. El PAN hizo de su rabiosa oposición al tricolor su mejor estandarte de toda la vida. Envueltos en un manto níveo se erigieron en depositarios de la moral pública y agotaron todos los diccionarios para calificar a los priistas como lo más nauseabundo de la escoria.

Así actuaron, hasta que se emparejaron. Esa es la parvularia lectura de su ejercicio del poder en todos los niveles.

El PRI algún tiempo se ostentó como legítimo hereditario de los principios de la revolución y recogió objetivos  y doctrina del liberalismo juarista. Tuvo ideólogos brillantes y congruentes, como un Reyes Heroles, Madrazo padre, o González Pedrero. Pero todo eso se despositó  convenientemente en el bote de la basura privilegiando el pragmatismo y los negocios cupulares sin recato alguno.

Ambas organizaciones terminaron por hermanarse, no hay elementos de distinción, nada marca la diferencia, el poder para medrar con colores distintos y las mismas cuentas bancarias.

No es exageración: la historia nacional y doméstica exhibe priistas con una ideología, talante y trayectorias más reaccionarias que el PAN. Estos, saludan felices como focas la nueva venturosa alianza con sus ayer archi “enemigos”.

Seamos claros, las ideologías  se deslavaron con  el tiempo. Los sepultureros llegaron al amparo de la noche y las enterraron a diez metros de profundidad. Se subordinaron valores y compromiso al deslumbrante poder del enriquecimiento pronto a cualquier costo. Hoy van aliados en todo eso que los une.

Ambos, que apenas ayer se dijeron pestes inconmensurables, hoy están sentados comiendo del mismo plato.

¿Quién le va a levantar la voz o un reproche al otro?, ¿Con qué cara?, ¿Con qué ojos divino tuerto?

Entre bomberos no se pisan las mangueras.

El partido en el poder también tiene sus aliados impresentables. “Vos también tenés tu historia”, dicen los argentinos.

 Pero ¿quién de sus opositores hoy aliados tiene la cara sin huellas de estiércol para reprochárselo?. La vida de gran parte de los políticos es como la tierra, si tu te pones a escarbar indefectiblemente encuentras lodo. La profundidad es lo de menos. En la mayoría apenas rascas y sale el cobre…

xgt49@yahoo.com.mx

 

 

 

 

 

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