No existen los covidiotas, solo sobrevivientes

Jueves, Diciembre 10, 2020 - 07:53

Existimos los idiotas que no tenemos empatía por aquellos que tratan de salir adelante

Especialista en Desarrollo Regional y Gestión de Inversión Extranjera y Conferencista. Se desempeñó en el sector público y privado en México como en el extranjero. Dedicado a la vinculación entre México y Polonia

Si bien el título de la presente entrega pareciera escandaloso o polémico, es necesario, porque llevamos nueve meses sometidos por el miedo, por una realidad que se ha articulado a través del pánico, de la toxicidad de la información que circula a raudales y de la interpretación de una situación que, si bien es compleja, no es tan mala, como nosotros mismos la hemos querido vivir así.

Veamos…

El día de hoy, me encontraba estacionándome frente a un conocido café ubicado en la 31 oriente y casi llegando al parque ecológico, cuando de repente, un pequeño al que no le calculaba más de 12 años, se acercaba a quienes ya se encontraban en el establecimiento, ofreciéndoles sus servicios de boleado, a lo que todos los en ese momento estaban presentes, se negaron.

Apresurado, baje la ventanilla de mi vehículo y le pedí que me esperara pues yo quería una lustrada para mis zapatos (aunque en realidad no la necesitaba), a lo cual, con una sonrisa, asentó.

Le dije que me acompañara a mi mesa, sin embargo, él se quedó en la entrada y parecía hasta cierto punto, que estaba congelado, pues solo miraba de forma un tanto extraña hacia adentro del establecimiento, me acerqué a él y le pregunté si pasaba algo, a lo que él sencillamente me dijo

---No nos dejan pasar---

Inmediatamente, yo pregunté a los meseros, que confirmaron lo que me acababa de decir el infante. No obstante, salí del lugar y le dije que me brindara el servicio en la acera y comenzó diligentemente a trabajar.

---¿cómo te va amiguito? Pregunté.

--- francamente mal, no nos dejan pasar casi a ningún sitio para poder trabajar y en la calle, la gente tiene miedo de que siquiera los toquemos, le tienen miedo al Covid, ¿usted cree en eso?

---El virus existe, pero no le temo y nadie debería temerle, pero dime ¿qué edad tienes y de adónde eres?

---16 años, soy de Oaxaca y nos venimos 3 hermanos y yo a tratar de ganarnos la vida, porque en Oaxaca no se puede, te pagan la boleada a 8 pesos.

En ese momento, se me había hecho un nudo en la garganta, la desnutrición era evidente en este adolescente y era la causa de que yo haya pensado que era mucho menor, además de que sus ojos, expresaban una profunda tristeza, bien dicen por ahí, que los ojos nunca mienten…

---¿y tú le temes al covid amiguito?

--- ¡claro que no!, pero ya nos rompió la madre, cuando me va bien me echo 5 boleadas, pero por lo general solo 2, hay días que solo una y en algunas ocasiones me ha pasado que ninguna, y la gente me ve como bicho raro, pero hay que intentar comer ¿o no?

En ese momento con esas palabras, que por un lado me conmovían y por el otro me hacían repudiarlo todo, se daba una revolución indómita de emociones en mi interior, tratando de entender, de poder procesar una situación que se repite por millones en este país de profunda desigualdad, de profundas carencias, un país que pareciera se ha quedado sin compasión entre los unos y los otros.

Hemos tolerado que un gobierno, nos lleve a una especie de coma inducido, deteniendo gran parte de la actividad económica y la interacción social de la que dicha actividad depende para sobrevivir.

Nos dicen que van más de 100 mil muertos por covid19 y que los hospitales se desbordan por nuestra irresponsabilidad y yo me pregunto ¿Acaso, de verdad somos tan estúpidos?

¿Cuántos de nosotros hemos reparado en que por obesidad y diabetes se mueren muchísimos más mexicanos por año y desde hace, por lo menos 20 años?

Nos dicen que en los hospitales ya no se dan abasto y están que se desbordan.

Y me pregunto ¿acaso antes de la pandemia en los hospitales públicos había suficiencia de recursos, medicamentos, camas etc.?

Que fácil se nos olvida que esa insuficiencia ya existía antes, durante y seguirá después de que haya pasado esta crisis, y es que, ¿cuántos de nosotros no pasamos o sabemos de alguien que necesitaba atención médica y sencillamente no había lugar, o medicamentos? o incluso, ¿cuántas mujeres embarazadas han tenido que parir en el suelo o en los sanitarios al no encontrar espacio y a veces ni siquiera compasión?

De los tantos y tantos jueces de la moral en turno que existen y vociferan contra los que tratamos de seguir viviendo y ayudar a otros a sobrevivir, ¿cuántos se han tomado la molestia de analizar el perfil de las víctimas mortales que ha dejado este virus?

Sonará muy cruel, pero la gran mayoría, presentaban comorbilidades que ya los tenían sentenciados y el hecho de visibilizar algo y hacerlo gigantesco, no lo hace real.

Criticamos a la gente por organizar un bailongo popular, y ni siquiera nos damos cuenta que más allá del bailongo, son formas de supervivencia que les permite a muchas personas, hacerse de un poco de recursos mediante la venta de algún alimento o bebida.

Fastidiamos a quienes organizan una fiesta, olvidando que muy probablemente, gracias a esas personas, una pastelería local está sobreviviendo o alguna persona, tiene la oportunidad de ir a trabajar al menos haciendo la limpieza o jardinería de un espacio y así llevar un poco de sustento a sus casas.

Porque se nos olvida de manera infame, que el 70% de los mexicanos, sobreviven de lo poco que generan con el día a día.

Estamos de ridículos, criticando a quienes están jugando fútbol en el llano, haciendo deporte, fortaleciendo sus sistemas inmunológicos, siendo felices e incentivando modelos de economía local.

El gobierno de bufón obligando a los comercios a cerrar o dejar de vender alcohol más temprano, como si el virus se activara por horarios o se fuera a dormir.

No, no existen los covidiotas, existimos los idiotas, que, desde cierto privilegio, cerramos los ojos y creemos que nuestras posibilidades representan a la mayoría, cuando no representan ni a la mitad.

Existimos los idiotas que no tenemos empatía ni compasión por aquellos que tratan de seguir adelante como pueden con lo que pueden y hasta adonde pueden.

Existimos los idiotas, que no nos damos cuenta que la gran mayoría de mexicanos, desde que nacen, enfrentan y sobreviven a pandemias mas crueles, porque sí, en este país, pandemias hay de sobra…la corrupción, la violencia, las carencias, el hacinamiento, la obesidad, los políticos corruptos, la ignorancia etc. Etc. Etc.

Yo por mi parte, y sí así gustan llamarme, seguiré de covidiota, gastando en la medida de mis posibilidades, en salir a consumir en algún restaurante, bar, fiesta, baile, en aceptar una boleada o comprar unas galletas de animalito a algún otro niño; en estrecharle la mano al malabarista de crucero que lucha por sobrevivir por medio de la gracia de unas cuantas monedas,

Seguiré yendo a jugar futbol al llano y al finalizar el partido, seguiré comprando el agua a esa viejecita que, pese a sus 80 años, antes que pensar en covid, piensa en sus nietecitos.

Así es, he sido, soy y seré, un orgulloso covidiota…

Nos vemos cuando nos leamos…

 

 

 

 

 

 


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