La realidad de las alcaldesas y los alcaldes

Domingo, Noviembre 22, 2020 - 12:36

La pandemia exhibió lo vulnerable de los gobiernos municipales y el centralismo

Internacionalista, Historiador y Comunicador. Ex Presidente Nacional de los Cronistas de Ciudades Mexicanas. Cronista de Tepeaca, Puebla. Ha escrito más de 10 libros sobre historia regional. Catedrático en diversas instituciones Educativas, Director de Radio Tepeaca.com  

La crisis sanitaria trajo consigo cambios en los comportamientos de los ciudadanos en general y en la forma de gobernar. De forma especial en el llamado primer piso de gobierno que son los municipios. Las alcaldesas y los alcaldes junto con sus Ayuntamientos fueron de inmediato rebasados por la problemática y puestos en su contexto real: De “sirven para poco”. La pandemia exhibió lo vulnerable de la estancia de gobierno municipal en nuestro sistema político y el centralismo existente que marca la pauta en pleno siglo XXI no solo en el sistema de salud pública, sino en innumerables rubros del quehacer administrativo y de gobierno. El caso del Estado de Puebla es un ejemplo real de la circunstancia nacional.

Los ayuntamientos en lo general necesitan, y dependen de los recursos federales y estatales ante su escaso margen de maniobra para obtener recursos; lo limitado que los tiene la Ley para obtenerlos y la falta de preparación para realizar una gobernanza acorde a las exigencias de la sociedad y a los tiempos y sus circunstancias.

Las alcaldesas y los alcaldes son nadie prácticamente ante estas circunstancias; carentes de conocimientos, empoderados y mareados por el cargo, ególatras, corruptos, ignorantes, algunas y algunos de ellos coludidos con la delincuencia;           -decíamos- carentes de recursos públicos y carentes de gestión. Una mayoría desprovistos de respuestas inmediatas para sus gobernados.

Ayuntamientos repletos de amigos, “asesores” y familiares que hacen y deshacen. Y casi todos al borde de la crisis política, ante los reclamos y exigencias de la población a más de un año de su gestión administrativa. Por no dar resultados. Un buen número de ellos les “salvó” la pandemia. Muchas y muchos de esos alcaldes ya no estuvieran con toda seguridad. Problemas y crisis al interior de las administraciones fueron las primeras detonantes. Lo que “mal inicia, mal acaba” dice la máxima.

Resultado también de la “crisis” político-electoral del final del moreno-galicismo que implantó record de gobernantes estatales para efecto de las administraciones municipales poblanas periodo 2018-2021 (Gali, Alonso, Garmendia, Pacheco, Barbosa) sólo en los primeros meses de sus respectivos gobiernos municipales.

He ahí la opacidad mostrada por los titulares de las administraciones municipales. Asociado a su falta de capacidad; de preparación; de conocimientos administrativos. Y a la corrupción que les ha acompañado desde sus tomas de protesta. Obligados muchos de ellos a aceptar personajes ligados a las “cúpulas” de gobierno estatal y partidistas para darles “chambas” y empleos en los municipios al interior del Estado y en la propia capital.

Es decir el obscurantismo y la corrupción en expresión máxima.

La pandemia los ha salvado y sostenido. Porque la gente prefirió resguardarse ante el asombro de lo que ha ocurrido. Pero desde casa operan, y como siempre en lo obscurito tal cual se hace la política rudimentaria y de aldea. La pregunta es irremediablemente ¿qué han hecho? Ya pasaron 2 años. La respuesta es aún más contundente: Nada.

Dejemos el pésimo de la respuesta y seamos más objetivos, propositivos, edificantes y optimistas… Muy poco.

Se la han pasado echando culpas.

No son capaces de resolver casi nada por ellos mismos, los ciudadanos ya se acostumbraron a no verlos. Primero por la pandemia, -¡siempre la pandemia! Y segundo porque casi nunca están en sus oficinas. El ciudadano ya sabe la respuesta de los empleados municipales: “No esta porque lo llamaron de Gobernación, o de Salud” –ahora-. “Salió a gestionar recursos y apoyos”. Eso sí siempre acompañados de sus más guapas secretaria y asistentes. Los unos. Y las comadres, hermanas, esposos y asistentes cercanos. Las otras.

Viajando a la capital con gastos VTP del erario público. Hay excepciones como en todo. Pero como dicen los evangelios chiquitos: “cortados por las mismas tijeras”.

Regidores y Síndicos que solo van a cobrar porque son impuestos no electos. Fruto de los grupos opositores al primer regidor. O alfiles  -más bien peones- de los partidos políticos a los que pertenecían hace 3 años. Porque hoy todo empieza de cero. Nadie sabe a ciencia cierta hablando de política en los municipios a qué partido realmente pertenece la gente. Se cambian como ropa interior todos los días. ¡Bueno a nivel nacional y estatal cunde el ejemplo! Y abajo con más razón.

Vivimos en los tiempos de la deshonestidad, de la ignorancia, y la ignominia. La moral solo sigue siendo la frase de Gonzalo N. Santos: “… es un árbol que da moras”. Ya no tienen dignidad, la han perdido por sus intereses personales y sus ambiciones que tienen hundido al pueblo en la desgracia casi total. La vulnerabilidad ante la pandemia nos lo demostró en los tres niveles de gobierno.

Ante esto las administraciones municipales ya no saben a quién echarle la culpa. Y parece que juegan en esa respuesta al basquetbol. En donde todos quieren anotar “canasta” echándose la “pelotita” unos a otros. “tirando” pero nadie queriéndose quedar con ella. Con la “pelotita” de las responsabilidades.

De tal forma que estas administraciones municipales en el estado de Puebla  periodo 2018-2021 son las administraciones de la confusión. De las limitadas respuestas a los problemas sociales y de las “crisis”.

Mejor “cortina de humo” no podrían tener. Son las administraciones de las culpas y sus circunstancias. Pero sobre todo son las administraciones del “queríamos”, pero no podemos. Y solo nos “justificamos”.

En síntesis, son las administraciones del “IN” que en gramática es un prefijo negativo que expresa el valor contrario a la palabra que acompaña (inoperante) o indica la ausencia de una acción (incapaz). Así de sencillo

Inoperantes e incapaces.


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