La elección que viene, acomodo de intereses

Domingo, Noviembre 22, 2020 - 08:25

Todo parece que veremos un espectáculo de simulación que traerá recuerdos no lejanos

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

La salud social descompuesta por un lado  y los partidos marchan hacia las elecciones por el otro.

El escenario de competencia electoral nunca habrá sido más extraño, complejo y probablemente desértico que el del año entrante.

Con tantas cargas encima de la condición humana, la sociedad apenas tendrá tiempo para ver, a cierta distancia, los acomodos del poder.

Y decimos los acomodos literalmente.

La contienda ya desde ahora se advierte como una serie de acomodos, movimientos para acoplar propósitos más que para aspirar a triunfos.

Más que competir quieren acomodarse.

El ganar está en la mira, desde luego, pero la cancha está muy descompuesta, los actores hoy menos que nunca son caballeros honorables, y su comportamiento está más cerca de una pista circense que de una sociedad mínimamente civilizada.

Uno de los peores papeles es el que desempeña el PRI. Pero los demás no van muy distantes.

Rondan con aspiraciones en el tricolor figurillas muy desgastadas. El presidente mismo del comité estatal es una persona ajena al ámbito político. Sin antecedentes y con una hoja de servicio en blanco. Aunque mejor sería decir que con huellas y manchones que transmiten duda y desconfianza. En los linderos del delito, agregan sus detractores.

No está él ahí por “méritos en campaña”, sino empujado por patrones que hacen las veces de dueños del circo y responsables del accionar de los títeres. Ellos sí saben a dónde van, qué quieren, y con quién se tienen que arreglar.

Todo esto lo han hecho en el pasado reciente. Han encabezado contiendas, candidaturas y protagonizado componendas bastante redituables en lo económico-administrativo.

Con Moreno Valle y Gali fueron eficientes peones disfrazados con ropaje tricolor.

La circulación de testimonios audibles  recientes los embadurnan de estiércol. Ellos, desde un pedestal de cinismo descalifican tales evidencias alegando que son grabaciones ilegales. El burro hablando de orejas. La salida cínica de siempre: maldicen a los mensajeros, pero no pueden ocultar voces y arreglos, puñaladas traidoras a “su partido”.

En ese flanco ha levantado la mano Valentín Meneses. Valentín podría desempeñar el papel de un candidato interesante, sólo que tendría que empezar de cero: contra la estructura interna trabajando para el enemigo o para sus negocios; y formar un trabuco con ideas y propuestas, más una profunda motivación a sumar caras nuevas, para remover a los negociantes de siempre.

Esto que pasa en el PRI poblano no está disociado de lo que sucede en el comité nacional. Es un reflejo fiel, con tanto parecido que parece copia. Mala copia, por supuesto.

El PAN es como el ratón al que el amo le tiene pisada la cola. Sus “figuras” de ayer lo fueron por la voluntad del otrora dictador. Hoy el jefazo superior está tras las rejas y parece que la temporada será sexenal. Los demás se cuidan de no sacar la cabeza so pena de que les midan un traje a rayas por el rumbo de San Miguel.

El resto corre la misma suerte del PRI, son los mismos de siempre. La voz popular lo dice de modo más entendible: no hay nuevos changos ni nuevas maromas.

Lo que sabían hacer, que eran francamente mediocridades, ya lo hicieron por ordenes de…

Lo que mejor les salió fue hacer fortuna por la vía fácil y hoy sufren las consecuencias. Quizá el menos raspado fue el alcalde Eduardo Rivera, servidor obsecuente de Rafael hasta la ignominia. Hay indicios de que teniendo claro el escenario, él mejor optaría por ser candidato de Morena, pero postulado por el PAN. ¿Se tragaría la gente este doble engaño? Como dijo el zancudo, lo dudo…

El PRD en Puebla ha sido y es comparsa. Sus dirigentes nacionales y locales lo prostituyeron y el rol mejor acabado ha sido el de sus diputados: se acomodan y votan al ritmo sonoro del pandero, pandero con un tintineo de muchos millones. La pandereta en manos de priistas o panistas, y los osos bailando una brillante coreografía al gusto del cliente.

La representación magistral de esta clase de ritmos cadenciosos que más recuerda el respetable  en los tiempos recientes es la del Pacto por México.

Nada raro sería que formando un trio de bailarines, estos tres partidos (¿o partidas?, la acepción número 17 que da el Diccionario de la RAE parecería lo más apropiado) conformaran  un espectáculo electoral el año entrante, saliendo abiertamente del closet y haciendo cabriolas tan cercanos como siempre han sido.

Arrumbados previa y  convenientemente en un basurero los valores, principios e historia de cada uno, claro..

¡Allá viene el PRIAN, saliendo acompasadamente del profusamente iluminado lupanar, mientras un bufón de gorro amarillento les abre cancha..!

MORENA no hace malos quesos. Se hace acompañar de verdes y petistas que han sido todo un modelo de corrupción y cinismo, trapacería y trapecio. Su especialidad es cosechar migajas por la vía del chantaje numérico a la hora de sumar votos, sea en elecciones o en legislaturas.

En Puebla, a la distancia, diera la impresión que veremos un espectáculo de simulación cocinado desde las alturas como nunca se había visto. Corrijo: como ya lo hemos visto con Moreno Valle. ¿Veremos una versión corregida y aumentada?

xgt49@yahoo.com.mx

 

 


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