El Pequeño Larousse Ilustrado define el término manipular como el hecho de “influir voluntariamente sobre personas, colectividades, etc., a través de medios de presión o información”. El diccionario María Moliner lo define como “Intervenir en algo alterándolo con habilidad y malicia para conseguir un objetivo. Influir en alguien para hacerle pensar o actuar de una forma concreta”.
La manipulación es, pues, la influencia, que con habilidad y malicia se realiza sobre nosotros por medio de presión o información, con el claro propósito de influir sobre nosotros para hacernos pensar o actuar de la forma como lo quiere o lo desea el manipulador, aún en contra de nuestros propios intereses. Los medios informativos, al difundir noticias, buscan influir sobre los individuos o sobre la sociedad en general; de nosotros depende que consigan o no sus propósitos. Por eso es urgente y necesario que aprendamos a analizar con espíritu crítico lo que vemos, oímos y leemos en los medios informativos para no ser presa fácil de la manipulación grosera de la que se intenta hacernos víctimas, con bastantes buenos resultados, hasta el día de hoy. Dos ejemplos me permiten demostrar a mis pocos lectores la necesidad de estar alerta contra la manipulación.
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El Presidente de la República y su esposa, con motivo del Día de Muertos, realizaron en Palacio Nacional el ritual mazateco, originario de la región de la Cañada de Oaxaca, cuyo punto culminante del acto es la “limpia” para alejar a los malos espíritus de la persona solicitante del servicio. Independientemente del acto abusivo que representa el uso del Palacio Nacional como si fuera casa de su propiedad y no de todos los mexicanos, el hecho de dar a conocer la realización del ritual es una manipulación grosera que de la fe del pueblo hacen López Obrador y su esposa. Buscan aparecer a los ojos del pueblo como los practicantes más genuinos y leales de las tradiciones del pueblo, como de los “suyos”, como los protectores de la fe de la gente humilde y como sus más firmes defensores, con el claro propósito de volverlos sus incondicionales mediante el uso de la fe.
He ahí la manipulación. Quieren hacernos creer que son fieles devotos, quieren llevarnos a concluir que el remedio a nuestros males son las “limpias”, quieren que olvidemos nuestros lacerantes males y el remedio único y eficaz para su solución: la organización y la lucha. Se comete el grave delito de ocultar al pueblo la realidad que vive y se le engaña con fetiches como remedio a su ancestral pobreza, atraso e ignorancia.
Para llegar a estas conclusiones aproximadas de los intentos manipuladores por parte de la pareja presidencial, es necesario que nos hagamos las siguientes preguntas: ¿Qué nos interesa o en qué nos benefician las limpias del matrimonio presidencial? ¿Por qué se maneja como la gran noticia, tan intrascendente acto, que muchos califican de ignorancia, fanatismo o supercherías? Porque no se quiere informar al pueblo su realidad, sino que se intenta manipularlo; una forma segura para obtener resultados ciertos con la manipulación, es usar la fe y las tradiciones del pueblo, para mantenerlo a su lado, sumiso e irredento.
En esa misma fecha, la pareja presidencial organizó la ofrenda “Una flor para cada alma”, que mostró la cosmovisión (modo de concebir e interpretar el Universo) de 20 naciones indígenas para honrar a las víctimas mortales del Covid-19. Realmente es indignante la manipulación que en torno a nuestros muertos por Covid-19 intenta hacer el gobierno morenista.
Es una hipocresía, fingir dolor y decir que se recuerda y honra a nuestros muertos por Covid-19, cuando en vida y teniendo la oportunidad real de demostrar la preocupación por la vida de los pobres, no se hizo absolutamente nada. No se les apoyó para un eficaz confinamiento, no se les alertó oportuna, clara y enérgicamente sobre la gravedad de la pandemia; por el contrario, se les alentó a darse “abrazos y besos” y a no usar el cubre bocas como medida preventiva; se reabrieron irresponsablemente, fábricas, restaurantes y supermercados, con el único propósito de evadir la responsabilidad gubernamental de proporcionar al pueblo, mediante la aplicación de sus propios recursos, el apoyo necesario para sortear la pandemia, enviando con ello a una muerte segura a los más desprotegidos de este país. El repunte del Covid-19 que se vive en los estados, en las colonias pobres, son la prueba más contundente de que nada se hizo, nada se hace, y nada se va hacer.
¿Ofrendas? Los cerca de 100 mil muertos en todo el país y el millón de contagiados no reclaman ofrendas, exigen atención a un problema sanitario, que están sufriendo como siempre los más desprotegidos de este país. Ahí está la manipulación. Nos quieren hacer creer que sienten mucho a nuestros difuntos, cuando nada hicieron por ellos en vida y no hacen nada por los que quedamos vivos en este “valle de lágrimas”. Y no me refiero únicamente a los contagiados por Covid-19, incluyo también a todos los que sufren las consecuencias de las inundaciones en Tabasco, Yucatán y Quintana Roo. Nada se hace por ellos.
¿Qué hacer? Comprendida la manipulación de que somos objeto, entendidos de que se nos dan noticias que buscan hacernos olvidar nuestra realidad y, por tanto, de no reflexionar sobre la necesidad de organizarnos y luchar para cambiar este estado de cosas, se impone entre varias medidas, de hoy en adelante, analizar con espíritu crítico las noticias que vemos, oímos y leemos, Debemos procurar encontrar en ellas el “vidrio oculto en el pan” que nos quieren hacer tragar los que las difunden. Debemos, por tanto, hecho esto, concluir que todas las calumnias, críticas y ofensas que se diseminan entre la población en contra del Movimiento Antorchista y de sus líderes, son unas de las tantas calumnias que buscan manipularnos para hacernos reacios a la organización y a la lucha, queriendo así convertirnos en enemigos de la misma. Por eso, debemos rechazarlas enérgicamente y convertirnos en los propagandistas más decididos y abnegados de la organización de los pobres, en el entendido de que los únicos beneficiados seremos nosotros mismos al lograr tirar de una vez y para siempre el engaño y la manipulación al bote de las porquerías de la historia.