Este martes 3 de noviembre es el día D para los candidatos presidenciales en los Estados Unidos, el presidente Donald Trump busca su reelección por cuatro años más, mientras que el demócrata Joe Biden intentará llegar a la presidencia, después de ser el vicepresidente durante la administración de Barack Obama.
Los votantes de manera general se pueden clasificar en dos categorías, aquellos que votan por el carisma del candidato y aquellos que de forma más racional analizan propuestas y ventajas que ofrecen. En esta ocasión no ha sido diferente, el carisma lo tiene Trump, pero Biden no ha consolidado una propuesta de cambio convincente.
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Pocas propuestas ofrecieron los candidatos en los dos debates que sostuvieron, plagados de insultos y acusaciones de ambas partes.
La polémica personalidad y acciones durante la administración del presidente Trump ha fortalecido a sus votantes en los sectores blancos de la clase media y alta. Lo anterior cuando esquiva condenar actitudes raciales por parte de grupos de supremacistas blancos. Busca fomentar una “América” pero una donde no caben todos. Incluso desde la primera campaña, la xenofobia en contra de latinos y declaraciones en contra de afroamericanos.
A todo lo anterior hay que sumarle la crisis sanitaria, la cual, tiene a su favor por el tratamiento al Covid-19 que ha puesto en jaque a la mayoría de los gobiernos principalmente en Europa.
Los medios de comunicación escrita y televisiva abogan por Biden y Trump cabalga basado en su carisma y discurso nacionalista de hacer a “América grande otra vez” además de utilizar el cargo del hombre más poderoso del mundo como presidente.
Trump demuestra la fuerza del presidencialismo norteamericano evidenciando lo que Biden no hizo o hizo mal como vicepresidente y en su carrera política.
¿Los estadounidenses buscan un cambio o un líder? Esa es la pregunta que se contestará en las urnas.
Si gana Trump es porque Biden no convenció y no pudo superar la sombra de Obama; si gana Biden es porque Trump falló en su estrategia de reelección teniendo el poder presidencial para hacerlo, por lo que sería de los pocos mandatarios estadounidenses que no logran una reelección.