En medio de la orfandad política de un período caracterizado por los abusos del poder, el dispendio y los acuerdos perversos de la mezcla partidista del morenovallismo, los sobrevivientes de esa corriente están a la expectativa de cómo resurgir.
Los más osados, insisten en resurgir como un ave fénix cuyas cenizas difícilmente podrán reagruparse en medio de esa hoguera de vanidades que les impide ver las oportunidades que como oposición tienen ante una marca desgastada en medio de las pifias de quienes llegaron a las presidencias municipales y diputaciones, sin mayor mérito que el haber compartido boleta con el fenómeno político de la figura de Andrés Manuel López Obrador.
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Una oposición tan desgastada como perdida, en busca de figuras que les permitan jugar un papel digno en las elecciones del 2021; donde los nombres forman parte de una baraja tan variada como absurda, no importa el pasado que tengan ni el partido político del que emanen, sólo importa llenar la lista para evitar caer en la orfandad de candidatos.
Y ejemplo de ello, lo viven dos partidos en particular, el PAN y Movimiento Ciudadano (MC)
Un PAN cuya dirigencia se resiste a darle camino libre a la persona mejor posicionada e identificada con ese instituto político, Eduardo Rivera Pérez; en su lugar hasta un rector confrontado con el gobierno estatal, les parece mejor opción.
Un MC que, si bien en un principio creyó en las mentiras de un huérfano del morenovallismo que aseguraba tener estructura y trayectoria, hoy está a la expectativa de cachar a un Lalo Rivera para la candidatura a la presidencia municipal de Puebla.
Ese as bajo la manga, traerá como consecuencia que se mueva el tablero ya que en la política nada está escrito. En ese escenario donde Lalo Rivera sería el abanderado de MC, Pepe Chedraui iría por la posible alianza del PRI-PRD mientras que el PAN mandaría al diputado local, Osvaldo Jiménez a perder y Morena tendría la encomienda de buscar a un candidato o candidata que le dé batalla a Rivera Pérez.
Los dados están tirados y de la jugada en el 2021 por la capital poblana, descartado está el ex gobernador José Antonio Gali Fayad, cuyo futuro político podría estar en una diputación federal al igual que Humberto Aguilar Coronado, ambos por el PAN.
Postdata: Unos tacones se dejaron escuchar en los pasillos de Palacio Nacional. Una mujer cuya mirada se dirigía a la oficina presidencial sin más cita, que la que le da esa habilidad que tiene para estar en el ánimo de los presidentes. Lo hizo con Enrique Peña Nieto, quien le pedía al entonces Estado Mayor Presidencial cada vez que venía a Puebla, que la pusieran en lugar preferencial; su calidad de delegada se lo permitía y su manera desenfadada de ser, también. Es una de las 2 mujeres de Puebla, cada una desde su trinchera, que confronta al Gobernador Luis Miguel Barbosa; hoy lo sabemos porque tiene el respaldo y la simpatía de Andrés Manuel López Obrador. Su futuro, dicen es prometedor.