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Opinión



Esencial pero tardía inversión.

Lunes, Junio 1, 2020 - 14:58
 
 
   

El desarrollo de la investigación -en cualquier área- no ha sido una una prioridad para muchos países, pero de repente apareció el covid-19. Virólogos se han convertido en asesores insustituíbles en materia de salud, aunque recientemente también están siendo objeto de críticas por parte de algunos ciudadanos. Pero ante la urgencia mundial, ahora sí tanto gobiernos como farmacéuticas están disupuestos a invertir para tener una vacuna lo más pronto posible.

En el programa NANO, del canal 3SAT de Alemania, se transmitió un reportaje sobre las dificultades que los investigadores de enfermedades y virus raros enfrentan en la búsqueda de obtención de recursos para desarrollar sus proyectos, lo que sin duda también ocurre en otras áreas de investigación.

Entre los entrevistados, el profesor Rolf Hilgenfeld,  bioquímico del Centro Alemán de Investigación de las Infecciones en Lubeca, uno de los  expertos de virus corona con mayor reconocimiento a nivel mundial, dijo que si en el 2003 se hubieran invertido mil millones de euros en la creación de un instituto para investigación antiviral, hoy no se deberían invertir 156 mil millones de euros para mantener más o menos en funcionamiento la economía –alemana-. 

También señaló que sus planes para un medicamento  están guardados en un cajón desde hace años, nunca fueron implementados porque ni las empresas farmacéuticas ni el gobierno alemán estuvieron dispuestos a financiar las pruebas clínicas necesarias.

Situación similar ocurrió con el virólogo Peter Hotez, del Centro de Desarrollo de Vacunas en Houston, quien en el 2002 cuando también en China surgió el primer virus corona, el sars1, desarrolló una vacuna contra el mismo, pero las pruebas clínicas fueron canceladas en el 2016 debido a los insuficientes recursos, de acuerdo a la entrevista del mencionado programa.

El científico señaló: “Dependemos fuertemente de consorcios farmacéuticos  multinacionales, las empresas son muy buenas en lo que a la producción de vacunas seguras se trata, ese no es el punto, pero las empresas pertenecen a los accionistas y tienen que obtener ganancias, así que necesitamos otros actores que produzcan las vacunas para la salud mundial –lo- que la industria no está en condiciones de hacer”.

Justo aquí es donde surge la figura de Bill Gates, el fundador de Microsoft, que impulsó la creación de CEPI, la Coalición en materia de prevención de enfermedades epidémicas (Coalition for Epidemic Preparedness Innovations por sus siglas en inglés), durante el Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza en el 2016, con la participación de 13 países, diversas fundaciones y empresas, cuyo objetivo fundamental es el de crear vacunas para enfrentar enfermedades infecciosas a nivel mundial,  aportando recursos a empresas de biotecnología que las desarrollen, según la información de NANO.

Una de las Starup beneficiada actualmente por CEPI es la alemana BioNTech, que de acuerdo al reportaje recibió 55 millones de dólares, pero la empresa, con sede en Maguncia, al oeste del país, tuvo que ingresar en la bolsa de Estados Unidos el año pasado, a fin de allegarse de más recursos. Aunque ahora, farmacéuticas como la norteamericana Pfizer y la de Shangai, Fosun Pharma han invertido 750 y 120 millones de dólares, respectivamente, para participar en la creación de la vacuna. Cabe señalar que los participantes en los ensayos clínicos ya recibieron dósis de la posible vacuna BNT162 desde el 23 de abril pasado.

La otra Starup alemana beneficiada por CEPI y por inversionistas privados es la de Cure Vac, con sede en Tubinga, al sur del país, que ahora desarrolla su proyecto no sin haber generado algo de polémica, pues a invitación expresa del gobierno norteamericano a la reunión de varios jefes de la industria farmacéutica en marzo pasado, el entonces dirigente de la empresa le aseguró al presidente Trump que podrían desarrollar rápidamente la vacuna. Después de ello, Trump le hizo una oferta a Cure Vac para que desarrollara la vacuna exclusivamente para Estados Unidos, lo que hizo reaccionar al gobierno alemán, “convenciendo” a la empresa de que su lealtad era con su país. Cure Vac iniciará sus pruebas clínicas en este mes.

Es obvio que las farmacéuticas se han percatado del potencial económico que representará comercializar la vacuna en todo el mundo, sin embargo, en el plan de negocios entre CEPI y los desarrolladores de las vacunas se establece que se debe garantizar que también países con bajos y medios ingresos puedan acceder a las mismas. El precio de las vacunas no debe ser una barrera, se subraya en el plan. 

Aunque los recursos empiezan a fluir con mayor faciliad para el desarrollo de la vacuna, el temor de los investigadores entrevistados al inicio del reportaje de NANO es que una vez vuelto todo a la normallidad, el interés tanto de las farmacéuticas como de los gobiernos desaparezca tan rápidamente como surgió.

En este contexto, es irónico que mientras unos protestan porque no quieren que la vacuna se haga obligatoria, ante el temor absurdo de que se les inyecte un chip por instrucciones de Bill Gates, quien supuestamente pretende controlar a la humanidad (¡!), como se maneja en una de las tantas y tontas Teorías de la Conspiración que circulan en las redes,  los investigadores tengan que trabajar a marchas forzadas para desarrollar la vacuna lo más pronto posible. Si se hubiera contado con los recursos para ello hace un par de años, ahora las consecuencias económicas y sociales generadas por la pandemia serían prácticamente imperceptibles.


Semblanza

Hilda Bachmann

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UPAEP; maestra en Ciencias Políticas por la BUAP; maestra en traducción especializada alemán-español por la UIMP-España. Laboró como reportera y editora en El Financiero Puebla y actualmente es profesora de español para extranjeros.

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