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Opinión



Invertir en el futuro

Martes, Mayo 19, 2020 - 07:55
 
 
   

Una camioneta blanca prácticamente nueva pasa sobre un montón de bicicletas tiradas en la plaza frente a la cancillería, como muestra de lo que para lo ecologistas representa la reunión que ahí se lleva a cabo. Darle prioridad, otra vez, a la industria sobre el medio ambiente, pues en el interior se discute si se otorgarán o no millones de euros al sector consentido de la industria, el automotriz, como apoyo frente a la crisis generada por el covid-19.

La escena fue transmitida en el noticiero “Tagesschau” en Alemania, y aunque al final de la reunión no se llegó a ningún acuerdo sobre el apoyo del gobierno a la industria automotriz (la negociación continúa), las voces ecologistas no están de acuerdo en que nuevamente se conceda un “Kaufprämie” (premio –en euros- para comprar autos que otorgaría el gobierno a los ciudadanos), y siga sin considerarse la afectación que un mayor número de autos ocasionarían al medio ambiente.

Pero en sí la inconformidad no gira en torno al rescate de empleos en esa industria, sino a que se vuelva a invertir en una tecnología que desde el punto de vista ecológico ha sido rebasada (diesel y gasolina), en vez de aplicarse a desarrollar con mayor rapidez la de los autos eléctricos, entre otros argumentos.

Al respecto, y derivado de una demanda masiva en Alemania, hace unas semanas la empresa Volkswagen tuvo que llegar a un acuerdo para compensar económicamente a cientos de clientes que adquirieron autos cuyo sistema electrónico fue alterado para registrar una menor emisión de dióxido de carbono que la real,  muchos de los cuales fueron adquiridos con el “premio” otorgado por el gobierno en apoyo del sector automotriz a causa de la crisis económica mundial del 2009.

Sin duda, para la economía alemana es de suma relevancia la industria automotriz, y un lugar igual de relevante lo ha ocupado en México la industria petrolera en las últimas décadas, pero también muchos han sido los descalabros que esta actividad productiva le ha ocasionado a la economía nacional, como la estrepitosa caída del precio del petróleo ocurrida hace unas semanas, con pérdidas de aproximadamente 23 mil millones de dólares, sólo en el primer semestre del año, a causa de la reducción en la demanda del crudo a nivel internacional como consecuencia de las medidas para combatir el covid-19.

Ante ello, resulta interesante lo que Jeffrey Sachs, profesor de Desarrollo Sustentable de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos expresó durante su participación en la Cumbre del Clima en Madrid, en diciembre del año pasado. Según una nota de Karol García publicada en El Econmista (19-12-19), el académico afirmó que el presidente López Obrador está obsesionado con Petróleos Mexicanos (Pemex) y con el petróleo porque está viviendo en el pasado ignorando el potencial de las energías renovables, particularmente la solar.

Sachs añade –en la nota- que AMLO “es un activista social que piensa que el petróleo es la solución”, lo que “¡es un error!, pues el presidente no entiende qué tan poderoso es México en energías renovables”.

Algunos de los recursos que a su consideración podrían empoderar a México son la radiación solar del desierto de Sonora, las corrientes de viento que atraviesan el Golfo de México y la capacidad hidráulica, pero sobre todo la generación fotovoltaica como impulsora de empleos y hasta factor de negociación geopolítica regional si se comercializara con Estados Unidos.

“Lo que México necesita es Solarmex, no Pemex”, subrayó el también economista, quien recomienda la creación de un organismo nacional del peso de la petrolera estatal enfocado en incentivar la generación fotovoltaica a gran escala, sector en el que se crearían más empleos de los que podrá tener Petróleos Mexicanos.

Sin embargo, la idea de una industria de energías renovables no es de interés para el gobierno actual, la muestra es que se está consrtuyendo una refinería más. A ello se suma el hecho de que México ha caído del lugar 19 al 24 en cuanto al interés por invertir  en ese tipo de energías, además de haber sido rebasado por países como Vietnam (¡!), según Gavin Rennie, socio de Power & Utilities de EY, empresa de consultoría dedicada a fomentar el crecimiento sostenible, información dada a conocer en el noticiero Aristegui, en diciembre del 2019.

Así, mientras en Alemania las voces en contra de seguir dando apoyo a la industria automotriz (con premios monetarios para comprar autos) se hacen presentes, por lo menos las empresas del sector tienen ahora el argumento de estar en el proceso de investigación para acelerar aún más el desarrollo de la tecnología que permita, ya, tener coches que generen menores niveles de contaminación y disminuyan considerablemente la afectación del medio ambiente. Autos eléctricos que estén al alcance del bolsillo de cualquier persona.

Y en México, ¿cuál es el argumento para seguir intentando rescatar a Pemex?, ¿acaso es porque genera los recursos más que suficientes para acabar con la pobreza en el país?, ¿para mejorar la educación en todos sus niveles?, ¿para poner a nivel del primer mundo el sistema de salud?, ¿para fomentar la investigación y el desarrollo tecnológico?, ¿para generar empleos?,  ¿para fomentar la conservación ecológica?, parece ser que no, que sólo es la idea obsoleta de conservar un elefante blanco que absorbe recursos millonarios que,por otra parte, podrían representar el impulso de una nueva industria nacional, la de las energías renovables, misma que sería rentable y además compatible con el espíritu del siglo, contribuir a preservar el medio ambiente.

Replantearse qué tan efectivo es continuar invirtiendo en una industria del pasado que no genera beneficios reales pero sí graves consecuencias a nivel economico y ecológico o impulsar las energías renovables, que ciertamente requieren de una infraestructura que en este momento es prácticamente inexistente, pero que son acordes a la urgencia ecológica actual, es una de las tareas que hay que asumir seriamente con miras al desarrollo futuro del país.


Semblanza

Hilda Bachmann

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UPAEP; maestra en Ciencias Políticas por la BUAP; maestra en traducción especializada alemán-español por la UIMP-España. Laboró como reportera y editora en El Financiero Puebla y actualmente es profesora de español para extranjeros.

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