De los enfermos graves de COVID-19 que fueron conectados a un respirador artificial, para sostener su respiración y para mantener niveles adecuados de oxígeno en la sangre, se observó que después de recuperarse entre un tercio hasta la mitad de los pacientes podían experimentar delirios, ansiedad y depresión. Cabe la pena destacar que durante todo el tiempo que están conectados al respirador, los médicos sedan a los pacientes, esto es les administran fármacos para que los mantengan con una baja actividad cerebral, que no es equivalente a estar dormidos. Tal situación hace que muchos pacientes refieren que escuchan lo que implica un cierto grado de conciencia.
Con la pandemia de COVID-19 se han incrementado el número de pacientes que se han recuperado después de haber estado en la terapia intensiva, los cuales refieren que tienen recuerdos que les angustian, tienen pesadillas al dormir y remembranzas de lo que vivieron al estar conectados al respirador y demás experiencias hospitalarias. De hecho, este es un patrón muy similar a lo que presentan los excombatientes s y a este cuadro clínico se le denomina síndrome de estrés postraumático. De tal forma que los pacientes recuperados por una parte celebran su recuperación y el regreso a casa, pero al tener sus recuerdos que les angustian hacen que su reincorporación a su vida familiar y social se dificulte y sobre todo les impide regresar a su trabajo y tener una vida productiva.
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Debemos considerar entonces que estos pacientes tienen miedo, ansiedad e incluso cuadros de depresión y en muchos casos existe una falta de entendimiento por parte de sus familiares, sobre todo porque se asume que esta etapa debería ser feliz al recuperarse del COVID-19, pero se convierte en una etapa de tristeza. Entonces debemos estar atentos a los pacientes recuperados de una terapia intensiva y brindarles nuestro apoyo y compresión. Si el paciente no se recupera, debe acudir a un servicio de salud mental como son psiquiatras y psicólogos para su atención o acudir a una terapia de grupo manejado por personal capacitado. Como en otras patologías mentales se ha mostrado que el compartir experiencias traumáticas es de mucha ayuda y puede ser la herramienta para su recuperación plena.