A PHP Error was encountered

Severity: Warning

Message: strip_tags() expects parameter 1 to be string, array given

Filename: views/seo_nota_opinion.php

Line Number: 45

Backtrace:

File: /mnt/volume_nyc3_01/html/api/application/views/seo_nota_opinion.php
Line: 45
Function: strip_tags

File: /mnt/volume_nyc3_01/html/api/application/controllers/Welcome.php
Line: 1246
Function: view

File: /mnt/volume_nyc3_01/html/api/index.php
Line: 315
Function: require_once

La increíble vida de Sorrectáforo Domínguez…Final | Alberto Pacheco Márquez

Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La increíble vida de Sorrectáforo Domínguez…Final

Alberto Pacheco Márquez

Especialista en Desarrollo Regional y Gestión de Inversión Extranjera y Conferencista. Se desempeñó en el sector público y privado en México como en el extranjero. Dedicado a la vinculación entre México y Polonia

Jueves, Mayo 14, 2020

Salí de la recámara de Sorrectáforo y cruce prácticamente el departamento entero, caminaba con ofensiva altivez ante la mirada de los caballeros ahí presentes, porque quien sino yo, habría sido capaz de convocar a semejante plétora de bellezas, ellos lo sabían. 

Yo, saludaba y platicaba brevemente con cada uno de los grupos ahí formados, agradeciendo el honor de su presencia, hasta que de pronto, una de mis amigas me tomo por el brazo y me jalaba con cierta violencia a una recámara contigua.

Más artículos del autor

---¡Ah! ¿ya tan rápido? --- ironicé, mientras ella con un movimiento brusco, apoyaba sus brazos en mis hombros ---hay alguien en la terraza viendo fijamente hacia adentro, no se mueve, solo observa, por favor ¡llama a la policía! --- 

En ese momento, no reparé en que se tratara de Sorrectáforo, pero con diligencia le dije ---Tranquila, vivimos en Polonia, aquí no hay maldad--- yo en verdad creo en esas palabras.

Anónimo, crucé el living hasta llegar a un extremo del mismo, en el que podía divisar hacia la terraza sin ser sorprendido en el acto --- ¡Pero si es este adusto! ---

---Qué haces ahí parado, no ves que casi he tenido que llamar a la policía.

---Lo siento mucho, pero tan pronto me vestí, salí de la recámara y solo hasta ahora que he podido admirar la belleza del castillo y el río ¡vaya empíreo en el que vives Alberto!

---Gracias hermano, pero es momento de comenzar con esta aviesa empresa---

Mientras Sorrectáforo y yo nos acercábamos, la mirada de Luba era no menos que un par de afilados cuchillos, por lo que inmediatamente tuve que presentar a Sorrectáforo de un solo golpe ---escúchenme todos, él es mi amigo de México y ha venido de tan lejos, para conocer el Polish style, así que no me hagan quedar mal por favor---

Sorrectáforo, con un breve ademan de saludo, movió su mano hacia todos los ahí presentes a lo que ellos prácticamente al unísono atinaron a decir: bienvenido…

---Ya sé que no hablas inglés, y mucho menos entiendes nada de polaco, pero no te preocupes, tu intenta hablarles y apreciaran de sobremanera tu disposición--- Le recomendé, mientras nos servía un par de copas de champagne.

---Me siento mal por no haberte cooperado en nada y encima me estás hospedando, eres el valedor más chido que he conocido en mi vida--- Me decía casi al oído --- Lo que el dinero tiene de más vil y despreciable es que incluso proporciona talentos a meros desconocidos; y, los proporcionará mientras el hombre no deje de ser hombre--- repliqué.

---anda, ve a disfrutar de tanta belleza, que seguro estoy, es la primera vez que la ves frente a tus ojos, ¡ve! porque yo tengo que hacer mi propio trabajo ja, ja, ja---.

---No sé, no puedo, son mucho para mí, ¿qué les voy a decir? ---

---Solemos ser muy poco dueños de nosotros mismos, en especial, cuando los ritos del placer encadenan los motores de la voluntad; tememos a ir en contra de nuestro llamado interno, lo condenamos y lo subyugamos a sendos parámetros de una moral hipócrita; queremos ser lo que no debemos, mas no, lo que realmente queremos ser. Así somos las personas, amigas de dominar a las demás, excepto a nosotros mismos…sencillamente ve y que sea lo que quieras ser---

La música sonaba más fuerte, no a los oídos, sino los tímpanos del corazón; los movimientos parecían ir cada vez más lentos, en cámara lenta, las voces eran ya, canales hacia la seducción.

Siendo poco más de la 1 am, yo me encontraba completamente extático, como todos los demás, corrían las botellas de vino y el abrir de las latas de cervezas, adornaban la sátira sonora de la pasión.

Bailaba mientras le testimoniaba aviesos argumentos a Agnieszka; ella, una pelirroja de infinitos ojos azules y epicúreas formas corporales; le acariciaba la mano izquierda, mientras besaba los dedos de la derecha. Ella pegaba su rostro poco a poco junto al mío. Sabía que, de esa empresa, gran lucro estaba a punto de sacar.

--- ¿te gustaría otra copa de vino? --- pregunté.

---Me encantaría, pero no tardes--- replicó mientras soltaba mi mano como si de un fino paño de seda se tratara, suave, lento, sensual.

Me apresuré hacia donde los vinos y mientras servía un par de copas, me vino una especiosa imagen de reojo, a la que a primera instancia no le puse atención. Sin embargo, ya se había instalado en lo profundo de mi curiosidad, por lo que tan solo al darme la vuelta me encontré con una de las escenas más bizarras que he vivido.

Ola, una bellísima polaca que mide no menos de 175 centímetros, más los mínimamente 7 cm extra que añadían sus tacones, estaba en un rincón del living, adónde apenas y los reflejos de las luces llegaban, lucía como si voluntariamente se encorvara al ritmo de suaves movimientos que su cuello realizaba, mientras sus brazos se perdían hacia el frente. 

Yo solo podía verla de espaldas, aunque definitivamente parecía que había algo más allí. Me quedé observando inmóvil por un instante, hasta que más por inercia que convicción, decidí acercarme justo al lado de ella, solo para descubrir: que era Sorrectáforo otra vez…

Él, hallábase encima de un grueso libro enciclopédico, más levantado sobre las puntas de sus pies y, aun así, seguía luciendo pequeño en comparación a ella. Tenía los brazos completamente rectos, sin tocarla, podía notar que apretaba los ojos y sus puños, como no creyendo lo que estaba pasando y yo tampoco.

Quise reír, no pude, quise hablar, tampoco, solo me quedé ahí junto a ellos, estático, observando tal y como él lo había hecho justo antes de iniciar la fiesta; confirmando la tesis, de que no existe un solo ser humano que sea completamente yermo, que no somos cubos vacíos a llenar, sino fuegos a encender.

Finamente, salí de ese letargo y me dirigí a mi pareja en turno y le di su copa de vino, aunque seguía sin emitir palabra alguna.

---¿Ya viste a tu amigo? Creo que la pasa bastante bien--- balbuceaba a mi oído con una picara sonrisa.

--- A todos eventualmente, nos llega ese gran momento ja, ja, ja---

La fiesta proseguía, se consumía como cigarrillo en cenicero de oro, mientras más se acerca el fin, más placentero es cada segundo, más intenso, más febril.

Como toda celebración, en la que los placeres más animales convergen, adónde el exceso no es sino la norma, todo marchaba conforme a una sinfonía de hedonismo puro.

Sorrectáforo ya no se encontraba en esa bizarra subyugación sexual, ahora, sobre el sofá, en una posición menos discriminatoria en términos de estatura, se encontraban él y Ola, departiendo sus instintos, que se alienaban de toda restricción de la etiqueta social.

Más alcohol, más oscuridad, las caricias eran prodigiosas de cada escena, en cada rincón de mi departamento; de un momento a otro me volví hacia adónde él se encontraba, solo para descubrir que ya no había nadie, mientras paralelamente se escuchaba el azotar de una puerta y como, el seguro de la misma, pasaba a custodiar los nuevos apetitos que se habían despertado.

Las horas más oscuras de la noche nos abrazaban, mientras mis amigos se retiraban. Algunos sencillamente abrían la puerta y se iban, pudiendo apenas mantenerse en pie, otros, lo hacían apoyados en el orgullo de haber llegado solos y salir acompañados, mientras yo, atestiguaba todo, con una egolatría propia, que alcanzaba extremos morbosos.

Finalmente, resolví a concluir de la misma forma que ya lo había hecho Sorrectáforo, y sellando la entrada de mi recámara, anunciaba que otra fiesta, ahora particular, estaba por comenzar…

A las 7 am de la mañana siguiente, desperté y quité suavemente el brazo con el que Agnieszka custodiaba mi sueño, me levanté y salí para beber agua, aunque en el justo momento que cruzaba el ventanal que conduce a la terraza, me giré solo para atestiguar que Sorrectáforo estaba allí, sentado, encogido en una silla y cubierto por una sábana, fumando un cigarrillo y bebiendo una corona. Me despertó tanta curiosidad, que no pude evitar salir a su encuentro.

--- ¿Triunfaste? --- pregunté con cierta malicia, mientras el solo atinó a mirarme fijamente, su expresión denotaba una satisfacción perenne que no recuerdo haber visto jamás antes en ninguna persona.

--- ha sido el mejor día de mi vida, jamás ni en sueños, habría imaginado pararme justo sobre el patíbulo del placer---

---Pero lo hiciste sobre mi enciclopedia--- ambos reímos y de un momento a otro, su retórica, parecía la de una víctima de la conciencia.

---¿es esto solo un hecho fortuito o es tu estilo de vida? --- me preguntó con un tono mortecino.

--- Es mi día a día--- conteste categórico.

---Tus pasiones son muy violentas Alberto, ¿no temes en que te conduzcan irremediablemente al vacío? ---

--- Me caso con el placer como quien se suicida--- respondí con jerarquía, mientras el bebía su cerveza con suma violencia como si para darse valor se tratara ---¿no es esto una enfermedad? --- me preguntó con cierta antipatía.

---Qué importa lo que sea, tal como lo veo cuando vuelvo a la sobriedad, es armonía y es el pináculo de la belleza en el máximo grado, y si, en un segundo experimento una sensación inaudita, desconocida hasta entonces, de placer, de paz, de éxtasis irrestricto que me sumerge en la más alta estima de la vida, entonces tu lo puedes llamar como quieras, si es para ti una enfermedad, ¡bendigo entonces al estado terminal de la misma!...

---Pero recuerda que el placer y las mujeres adquieren costumbres suntuarias y lo difícil que es prescindir de ellas después, una vez que se convierten en necesidad y si llegas a caer, será como el adicto que no haya consuelo en la desintoxicación---

---Que sea así, porque si existe un Dios y ese Dios es perfecto y nos ha creado a su semejanza, ¿no es entonces irrisorio, que te lamentes por lo que tus sentidos pueden llegar a complacerte? Porque siendo perfecto nuestro Dios, fácilmente nos habría privado de semejantes emociones.

Lejos de intentar esfuerzo alguno para substraerse a aquel suplicio de su espíritu, él quería abandonarse pasivamente a lo que tan unos pocos días antes, acababa de ser.

En un mundo desconocido, es difícil descifrar el modo de ser de la gente. Y, sin embargo, él comenzaba a tener apasionada fascinación por el alma polaca. Durante aquellos días, había hecho descubrimientos que constituían para él sorpresas inauditas. Sintió que toda su vida anterior había sido una página en blanco, y que, en realidad, el alma de su propia identidad, le parecía ya ahora, una verdadera incógnita.

Algún célebre que ya no recuerdo, dijo alguna vez que “el mejor modo de corregirse, es pensar con remordimiento en el pasado” y así lo hizo fervientemente, comenzó a tener una incontinencia verbal que no me hubiera atrevido a pronosticar ni en el más remoto de los casos.

--- ¡al carajo ese país sin sentido lleno miserables políticos rateros! --- ¡al diablo el tercer mundo!-- ¡Jódanse todas las que me rechazaron, porque aquí tendré a la que quiera--- vociferaba mientras un par de gruesas lágrimas recorrían su rostro.

Y aunque sus palabras era una mera llamarada de remordimientos consigo mismo, en ese preciso instante, supe que Sorrectáforo, era un hombre capaz de sentir un ideal y de consagrarle toda su vida. Y ello, no se encuentra a menudo en nuestra época.

---Quédate entonces--- Le dije sin chistar.

---Has hecho del carisma un verdadero modo de lucrar---Me soltó con lozanía

---Es muy agradable espectáculo de tu bondad amigo mío --- 

Ambos caminamos hasta la contención de la terraza, me abrí una corona y a la par, veíamos la belleza sempiterna de nuestras parejas, que se encontraban mirándonos desde la cocina, preparando café.

---Pensé que solo pasaba en las películas—, ---¿a qué te refieres? --- pregunté.

---A lo de las camisas, que las mujeres se ponen las camisas de sus hombres al amanecer.

---Welcome to Poland… --- ¡salud! --- NA ZDROWIE KUMPEL…

Vistas: 820
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs