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El enemigo está en casa | Marisol Calva

Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El enemigo está en casa

Marisol Calva

Politóloga, Maestra en Gobierno y Administración Pública, Secretaria de la Comisión Nacional de Redes Sociales de Movimiento Ciudadano. Ex candidata a Diputada Local

Jueves, Abril 30, 2020

La pandemia por Coronavirus no sólo está cobrando las vidas de los infectados, sino también de forma indirecta, la de miles de mujeres y niñas en todo el mundo, obligadas a permanecer en un autoaislamiento con sus agresores. 

Las cifras en todo el mundo crecen exponencialmente, llamadas de auxilio por violencia intrafamiliar al 911, solicitudes para acudir a refugios de mujeres víctimas, violaciones, abusos sexuales y feminicidios son la noticia de cada día. Mujeres a las que les quitaron la vida en su propia casa, no en la calle, no en la madrugada, sino en el lugar que se supone debería ser seguro para ellas. Y sí esta pandemia nos vino a confirmar lo que iinvestigaciones, colectivas feministas y activistas venían repitiendo con base en la evidencia numérica de los feminicidios: los responsables son, los papás, los esposos, las parejas sentimentales, los abuelos, los tíos, es decir, los hombres que en teoría deberían cuidar y respetar a las víctimas por tener un lazo familiar o sentimental con ellas, son los victimarios. 

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El fondo de población de la ONU reveló que el impacto para las mujeres durante la cuarentena será catastrófico, pues se prevén 31 millones de casos más de actos de violencia de género, 15 millones de embarazos no deseados, con un alto porcentaje de ellos en niñas y menores de edad, además de agravar la condición de pobreza a nivel mundial, que termina afectando de más a las mujeres, orillando a la explotación sexual, el abuso infantil y hasta matrimonios infantiles en países donde “vender hijas” es una forma de generar un ingreso económico.

En México las condiciones no son muy distintas y eso debería preocuparnos y ocuparnos, tan solo en marzo se recibieron 26,678 llamadas de auxilio a los servicios de emergencia por situaciones de violencia contra la mujer, la cifra más alta desde 2016 que empezaron a recibirse dichas llamadas. A la par, han aumentado las denuncias por abuso sexual, hostigamiento sexual y violación, el 60% de las denuncias presentadas son por lesiones dolosas, es decir por golpizas, sí justo cuando las mujeres más seguras deberían estar por permanecer en casa, es cuando la ola de violencia de género se dispara. Y Puebla ocupa penosamente el tercer lugar nacional en feminicidios, de ese tamaño el peligro que corremos las mujeres en nuestro estado.

Y es entonces cuando vienen a colación estas preguntas ¿Qué están haciendo el gobierno federal, los gobiernos estatales y municipales para prevenir, combatir y contener esta violencia feminicida? ¿Qué políticas están implementando durante el encierro para brindar mayor seguridad a las mujeres? ¿Por qué no hay nadie tomando decisiones con perspectiva de género para combatir la pandemia feminicida durante este periodo de autoaislamiento social?

El gobierno de la 4t nos ha quedado a deber mucho a las mujeres, no sólo disminuyeron el presupuesto a programas que como las estancias infantiles y y  Prospera que buscaban hacer que las mujeres lograran desempeñarse laboralmente y superar violencias económicas, sino también recortaron el presupuesto de refugios que hoy en medio de este aumento de violencia, se han reconocido como urgentes, necesarios e indispensables. Los refugios se deben considerar como un servicio esencial en todos los países, y deben contar con financiación específica y amplios esfuerzos destinados a mejorar la difusión de su disponibilidad, pero en México vamos en sentido contrario, quitándoles financiamiento, cerrandolos, complicando el acceso a ellos, confinando a mujeres a permanecer con su agresor hasta la muerte.

Y de esto si es responsable el estado, la violencia que venimos sufriendo las mujeres en México no es una pandemia de 3 meses, no es el brote repentino de un virus para el cual no estabamos preparados, esta violencia es estructural, es cultural, se viene heredando por generaciones y hoy ha encontrado un ambiente propicio para reproducirse y crecer, con la sangre de millones de víctimas como caldo de cultivo, aderezado por una increíble impunidad. 

El pasado 8 de marzo miles de mujeres en todo el mundo salimos a marchar, a tomar las calles exigiendo a los gobiernos tomar acciones contundentes contra la violencia feminicida, pero el COVID19 vino a cambiar la agenda, la presión de “las feministas”, pero no solo de las colectivas, sino de miles de mamás, hijas, abuelas etc, tenían contra la pared a gobiernos que no gobiernan con perspectiva de género como el mexicano, y que tenían el agua hasta el cuello con las exigencias que el coronavirus vino a paliar. Habíamos logrado visibilizar la gravedad de la violencia de género, hoy se tiene que levantar la voz al doble, sin poder marchar, protestando desde casa, protestando en el encierro, viviendo con el enemigo en casa exigiendo al estado mexicano acicones contra la otra pandemia, la de la violencia de género.

Marisol Calva

TW @Marisol_Calva 

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