Hay un doble (o triple, o cuádruple) discurso de las benditas redes sociales que me parece, es necesario traer a la reflexión. Para nadie es un secreto que el avance tecnológico esta sustituyendo obligaciones, responsabilidades y tareas humanas en el supuesto intento de facilitarnos la vida, mientras la tecnología sigue avanzando, la inutilidad del hombre y su desplazamiento resultan alarmantes. La progresiva sustitución del hombre es la causa principal de las altísimas tazas de desempleo que se vive a nivel global en todo el planeta, las tremendas migraciones sociales, la especie humana parece comenzar a destruirse a sí misma, y no solamente con estrategias bacteriológicas como la pandemia que estamos viviendo. Los avances tecnológicos y científicos están siendo utilizados, de manera perversa, para destruir a las personas en la justificación de que el mundo tiene que ser regulado de alguna manera, la relación entre la ciencia y la política parece estar detrás de todo esto que nos está ocurriendo desde hace años y no terminamos de entender y, más aún, si todo esto se combina con el modelo neoliberal del enriquecimiento de unos cuantos, mucho peor. Lo peor del caso es que nadie parece advertir que detrás de esto que nos ocurre hoy, hay científicos, genetistas, patólogos, biólogos, médicos, etcétera, que pueden hacer bombas atómicas más poderosas que las de Hiroshima matando a la población de todo el mundo sin necesidad de un avión que la lance sobre una ciudad o un pueblo. Es un buen tema de análisis para otro artículo.
El asunto de las redes sociales sigue sorprendiendo por su capacidad democratizadora, es un hecho, o aparente hecho, que las redes sociales dan a la multitud masificada, a los grandes contingentes humanos, la fantasía de existir, la supuesta idea de satisfacer su necesidad humana de reconocimiento. Es evidente que desactivaron las grandes criptas monopólicas del dominio de los pueblos que estaban sometidos por la ignorancia, el pan y el circo; es un hecho que permitieron la voz popular y la conciencia de que tenemos una elección y una decisión que habrá de respetarse, sin duda, es lo que tiene desquiciados a los que sometieron al pueblo durante décadas con telenovelas y programas imbéciles de concursos y canciones de Napoleón que dicen, no dejes nada a la deriva, del cielo nada te caerá…
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Cuando comenzaba el internet, los mayores ya lo podemos recordar, se nos dijo que todo iba a cambiar, que si no manejabas la computadora te quedarías en el pasado, en la ignorancia, hubo que realfabetizar al mundo para entrar a este nuevo mundo que ahora controla al otro mundo en el que antes vivimos. La cibernética ha creado un mundo paralelo al nuestro, que lo controla, que lo sustituye, que lo implica y lo dictamina, la cibernética nos trajo el concepto de “lo virtual” ¿qué quiere decir lo virtual? Que son acciones que sustituyen a las acciones que antes no eran virtuales sino reales. Se volvieron virtuales las relaciones personales, la comunicación se volvió inmediata, puedes hablar con alguien de Australia en tiempo real y en el momento que quieras. Se volvió virtual el estudio, la consulta de libros y de enciclopedias, se volvió virtual los besos, los abrazos, los encuentros, la cantidad de amigos que tienes, el encuentro con viejos amigos de la primaria y del kinder, parecía fascinante, quizá lo más dramático es que el sexo también se volvió virtual y dejó de ser real. En la promesa de unirnos y permitir comunicarnos, la verdad es que nos estamos quedando cada vez más solos.
No tengo dudas de que gracias a las benditas redes sociales por fin el pueblo de México pudo decidir un cambio político trascendental e importante, pero al mismo tiempo, como nos quisieron decir mucho de la ciencia que podía ser utilizada para fines buenos como para fines malos, ese mundo paralelo ha generado la acumulación de las mayores riquezas de las que hemos tenido noticia, también en ese mundo paralelo hay tremendas descalificaciones, hay mentiras, hay terrible corrupción, engaños. Las redes sociales están desbaratando la naturaleza humana, y no sólo nos quedamos solos y deprimidos, ahora resulta que existen grandes empresas que nos prometen encontrar al amor de nuestra vida, cuando algún día ya lo habíamos tenido y se fue por las putas redes sociales, jajajaja. Puedes pagar 45,000 euros para congelar tus óvulos y poder trabajar más años sin la preocupación de que las tantas y tantas parejas que puedes tener te vayan a embarazar y te quedes enganchada para siempre. La educación, la salud, la economía, las compras, absolutamente todo está regulado dentro de las redes sociales. Los dueños de las redes sociales saben dónde estamos, si salimos al mercado, fuimos al parque o estamos tomando una copa en una cantina, saben y tienen fotografiadas nuestras casas, saben con quiénes nos relacionamos, saben qué sentimos, qué pensamos, qué postura política tenemos, de hecho, pueden saber de qué talla usamos los pantalones y las camisas o las blusas. Saben si nos dormimos con calzones o sin ellos, saben si somos fieles o infieles, saben absolutamente todo de nosotros… hemos terminado siendo todos, y me refiero a toda la humanidad, una especie de átomos controlados por ellos, puritita ciencia ficción en serio. Ojo, de verdad que es la más absoluta intimidación a la especie humana, y todo eso lo saben quienes tienen el más grande poder de todos los tiempos, por si fuera poco, más de la población mundial tiene celular y puede conectarse todo el tiempo, qué cosa más impresionante, quizá a mediados de este siglo llegue alguien que regule lo que estos individuos están haciendo con el mundo, alguien cuya moralidad esté a la altura de un planeta que poco a poco se está acabando.
Los que nacimos y crecimos en el antiguo mundo real, ese donde había árboles, playas preciosas, y paisajes increíbles, estamos viendo cómo los que viven en ese otro mundo virtual las destruyen, acaban con los bosques, con especies y especies de animales por todo el mundo, promueven su idea de progreso, enriquecimiento y acumulación a costa de todo, qué puto asco de verdad… Saludos a todas y todos.