Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La temperatura del cuerpo ha descendido en el último siglo.

En un artículo reciente se analizan las posibles causas de este decremento de la temperatura...

José Ramón Eguibar Cuenca

Médico de profesión, maestro en Ciencias Fisiológicas por la BUAP y doctor en Neurociencias por el CINVESTAV del IPN. Es miembro del SNI y de la Academia Nacional de Medicina. Actualmente es director General de Internacionalización de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Sábado, Febrero 22, 2020

En 1871 un médico alemán con el uso del termómetro de mercurio pudo determinar que la temperatura axilar era en promedio de 37°C en humanos. Estos resultados se derivaron del registro de una población muy grande de soldados, así como del examen Nacional de Salud y Nutrición en los Estados Unidos de América. Por otra parte, se ha podido mostrar que la temperatura del cuerpo de los humanos ha decrecido alrededor de 0.03 grados centígrados cada década en los últimos 150 años. Esto implica que la mayoría de la población tiene como temperatura normal en esta segunda década de este siglo un promedio de 36.7 °C en vez de la referencia anterior de 37 grados centígrados.

En un artículo reciente se analizan las posibles causas de este decremento de la temperatura corporal, y mencionar factores que tenderían a incrementarla como son la mayor talla y peso promedio, pero todo apunta a quela causa del descenso de la temperatura promedio se debe a un mejor cuidado médico y una mejoría en la salud pública a través de la vacunación, los procesos de sanitización de alimentos, agua purificada y tratamientos con antibióticos de enfermedades que antes eran mortales. Esta mejora de salud ha hecho que tengamos menos problemas que afecten a nuestro cuerpo y a menos procesos de inflamación. Estas condiciones hacen que la temperatura disminuya, esto es un importante logro de la medicina moderna y de salud pública. Estos hechos apuntan a que la temperatura del cuerpo y otras variables de nuestro organismo como son la frecuencia cardíaca o la presión arterial deben ser evaluadas regularmente para tener un valor personal y como cambia por ejemplo a lo largo del día. Estos hallazgos implican que la frecuencia del pulso o la temperatura que toma el médico en el consultorio son variables que son personales y que requieren que se personalicen, esto es, cada uno de nosotros debemos saber cuáles son las cifras normales de nuestro organismo, anotarlas en una libreta o en un archivo de computadora y hacérselo saber al médico cuando nos consulte. Es como nuestros genes personales y que nos caracterizan, así que no es mala idea empezar hoy mismo.

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