Iniciamos una nueva década de eventos sociales y políticos en el país donde la memoria colectiva conlleva a reflexionar la historia mexicana, comenzando con el papel fundamental de la mujer durante la Revolución.
En tiempos de inestabilidad económica, atención a la salud, de marchas, feminicidios, guerras, de igualdad de género, discriminación y violencia contra las mujeres, principalmente su participación en la vida social, económica, política y cultural ha crecido considerablemente, su presencia y desempeño en el mercado de trabajo en las últimas décadas deja atrás las viejas ideas sobre el papel tradicional de la mujer en la sociedad. (Moctezuma y Narro, 2013 pp.118-119).
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De esa manera, estas líneas permiten acercarnos al papel que desempeñaron durante la revolución mexicana, no como un homenaje, no para alabarla, sino más bien repensar la historia. Mujeres letradas pertenecientes a la clase media urbana, profesoras, estudiantes normalistas, periodistas y escritoras que desde la primera década del siglo XX empezaron a participar en los círculos de oposición y escribieron en la prensa los excesos cometidos por el gobierno porfirista en contra de los trabajadores (Rocha, 2015, p.203)
Algunas mujeres que sobresalen son: Juana Bélen Gutiérrez de Mendoza, Sara Estela Ramírez, Elisa Acuña Rosseti, Crescencia Garza, Josefa Arjona y María de los Ángeles Méndez quienes padecieron detenciones y encarcelamientos. Muchas mujeres formaron clubes femeniles en apoyo a Francisco I. Madero (Rocha, 2015, pp.203-204).
También desempeñaron un papel fundamental como enfermeras y de acuerdo a dos categorías: enfermeras de primera las tituladas y enfermeras de segunda las no tituladas, quienes recibían tres y cuatro pesos diarios por su labor apoyando a los heridos en la guerra, soldados enfermos, así como en las epidemias que se presentaron en la etapa revolucionaria (Rocha, 2015, p.2089.
En ese sentido, es de vital importancia mencionar a las soldaderas, mujeres que acompañaron a sus hombres de tropa, principalmente en la alimentación, ropa y cuidado de los soldados. Dichas mujeres formaron parte del Ejército Federal y de los ejércitos rebeldes. Incluso hubo quienes ostentaron grados militares por méritos en campaña. Algunas mujeres se adhirieron a la Revolución simplemente porque simpatizaban con la causa, unas apoyaban a los maderistas, carrancistas o zapatistas (Rocha, 2015, pp.212-215).
Muchas mujeres dejaron las labores del hogar para usar las armas en el campo de la guerra, las funciones que realizaron las convierten en un sujeto social importante en el movimiento revolucionario (Rocha, 2015, pp.215). Sin embargo, durante el carrancismo las mujeres fueron dadas de baja del ejército y algunas continuaron su apoyo a Carranza con actividad propagandista, comprometiéndose también con el feminismo donde editaron publicaciones en relación a los derechos de las mujeres (Rocha, 2015, pp.215-217).
El proceso de la Revolución Mexicana permite reflexionar el papel de la mujer, sus acciones, intervenciones, incluso su postura ante la prensa y congresos feministas. Para esta década la mujer buscaba que se reconocieran sus derechos, así como también la oportunidad de estudiar (Rocha, 2015, pp.219). Actualmente, la mujer sigue enfrentando este tipo de situaciones como el derecho a la salud, seguridad social, educación, pero sobre todo las distintas formas de violencia contra esta misma (Moctezuma y Narro, 2013, p119).
Referencias.
Rocha, Islas Martha Eva. (2015). Visión panorámica de las mujeres durante la revolución en Historia de las mujeres en México. Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones en México, México. pp. 201-216.
Moctezuma Navarro, Narro Robles y Orozco Hernández (2013). La mujer en México: Inequidad, pobreza y violencia. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales. Universidad Nacional Autónoma de México, Nueva Época, Año LIX, número 220, pp.117-146.