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Opinión



Sembrando vida, un modelo productivo exitoso en Puebla

Lunes, Diciembre 2, 2019 - 13:58
 
 
   

La plantación de cedro rojo y caoba se realizó en Puebla en el año 2001

Director Centro de Innovaciones Agroalimentarias y Tecnológicas (CIAT) Puebla

La plantación de cedro rojo y caoba se realizó en Puebla en el año 2001, como respuesta a la escasez de estas maderas finas y como respuesta a la necesidad de diversificar y capitalizar la producción agrícola en la Sierra Nororiente.

Más de 650 hectáreas de estas especies  se plantaron en los municipios de Hueytamalco, Ayotoxco, Acateno, Tenampulco y Jonotla. Es actualmente un proyecto exitoso que desde el 2016 empezó a dar frutos al cosecharse los primeros árboles.

Varias lecciones se han aprendido de este proyecto. La primera, es que sólo funciona lo que la gente pide, lo que la gente solicita. Este proyecto fue encabezado y gestionado por Teresa Arriaga Mora, Presidenta Municipal y Diputada Local de la región. Otra lección es que el periodo de maduración del proyecto forestal cedro-caoba requiere por lo menos 15 años para empezar a generar ingresos. Los campesinos y pequeños productores necesitan de recursos para aguantar este tiempo, sin abandonar los cultivos que practican para su seguridad alimentaria, la asociación de cultivos y árboles es muy necesaria.

El desarrollo de las plantas que nacieron por semilla entre los árboles plantados fue un 30 por ciento superior en grosor a los 16 años, más que los utilizados de vivero con una edad de 2 años. Ese año, 2000, también se promovieron en Puebla los primeros bosques de árboles de navidad en las zonas templadas. Para 2005 ya hubo la primera Feria del Árbol del Navidad.

El proyecto cedro-caoba, consolidó la cultura de reforestación con especies de alto valor en la Sierra Nororiente.

En ese mismo año inició el proyecto de plantación de Bosques de Bambú al conocerse las bondades de la planta del Milenio, después del desbordamiento del Río Apulco con motivo de las lluvias de 1999 en la Sierra Norte de Puebla. Poblanos innovadores como Amado Martínez de Hueytamalco, establecieron el primer Bosque de Bambú en Puebla y con el apoyo de organizaciones como TOSEPAN y Esperanza del Mañana, se impulsó la adopción regional y el desarrollo de una industria que va creciendo en nuestro estado.

Las crisis recurrentes del café han obligado a buscar otras opciones productivas. En el mismo año 2000 se empezó con la plantación de lichi y pimienta, como árboles de gran importancia para la economía; en ambos casos, estos proyectos nacieron de la gente, y al ser éste su origen, el éxito tiene mayor posibilidad.

Hoy emergen con grandes expectativas proyectos de hule, guanábana y cacao en esta región de la Sierra Nororiente.

En la Sierra Negra la reforestación impulsada por la Secretaría del Medio Ambiente Estatal, entre el 2005 y el 2011, sigue creciendo y muestra un panorama de transformación con los bosques de pino que ya tienen entre 8 y 14 años.

Y, en la Mixteca, desde el año 2000 se empezó a promover la plantación de Maguey Mezcalero como respuesta a la necesidad de abastecer la materia prima para la producción de mezcal y reducir el impacto negativo del excesivo aprovechamiento del maguey silvestre, que amenazaba con un mayor deterioro ambiental.

En la misma región y en el mismo periodo se empezó a impulsar la pitahaya que hoy cuenta con importantes plantaciones y presencia en mercados locales, que junto a la pitaya de mayo, son una gran opción para regiones cálido-secas de nuestro estado.

Asimismo, en el 2005 se inició un ambicioso proyecto de fomento al cultivo del aguacate en Atlixco-Tianguismanalco-Huaquechula y otras 4 regiones de Puebla (Chichiquila, Teziutlán, Zacapala y Zacatlán),mismas que hoy están dando frutos para beneficio de muchos poblanos.

Árboles y plantas como el cedro rojo, la caoba, el bambú, pinos de navidad, maguey mezcalero, maguey pulquero, lichi, pimienta, pinos forestales, cacao, guanábana, pitahaya, pitaya y aguacate son parte de una gran historia de desarrollo en Puebla y la prueba de que sembrar vida puede ser, bien aplicado, la gran posibilidad de transformar las condiciones económicas  de la gente.

Lamentablemente los gobiernos que precedieron al 2011 dejaron de apoyar estas iniciativas y, recientemente los pretenden plantear desde el gobierno federal como si nunca se hubieran hecho. Las transformaciones las hace la gente, para ello escuchar y revisar lo realizado es fundamental.

Hay que seguir sembrando, siempre sembrado en favor de Puebla y México.


Semblanza

Alberto Jiménez Merino

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