A los poblanos no nos debiera caer de sorpresa el resultado electoral del pasado dos de junio. En efecto, se podía sentir el apoyo que tenía Luis Miguel Barbosa, por parte de varios sectores populares.
Lo que nos ofreció el PAN, fue más de lo mismo. Una estrategia muy parecida a lo que, en su momento, el PRI hizo con José Antonio Meade. Buscar un perfil sin vinculación partidista directa, sumamente bien preparado en el aspecto académico y con buen historial moral y profesional. Sin embargo, el resultado fue el mismo, la derrota ante la aplanadora morenista.
Más artículos del autor
Ciertamente, lo que hay que aplaudir de la oposición, es el cambio de paradigma que está proponiendo. Elegir a personajes con este tipo de preparación puede volverse una costumbre, lo cual es positivo para conseguir la eficiencia en el deber y el quehacer público. No obstante, si esto no va acompañado por congruencia en las acciones y corrección de defectos como su pasado por actos de corrupción e impunidad; de poco servirán los “excelentes” perfiles propuestos.
En mi opinión, la oposición tiene que ir transformando la mala percepción con la que aun cuenta, y aprovechar los resbalones que tenga el partido dominante para resurgir de las cenizas. Sólo así, la oposición volverá a recuperar lo que tenía, al volverse más competitiva en el futuro en el escenario nacional.
Se debe aprovechar de que hay un vacío en términos de representación para las personas conservadoras en el aspecto social. La iglesia católica que moralmente fungía como una fiel representante para los conservadores, carece de prestigio ante los escándalos ocasionados por sus propios integrantes. En este sentido, el plan debe ser contundente. Ya se vio, que “el candidato ideal” no es suficiente para darles la victoria.
El Realismo en el análisis.
https://www.facebook.com/hhaconsultores