Existe un gran problema de salud sexual que debe ser resuelto y es el embarazo en niñas y adolescentes. Para dimensionar el problema en 2016 hubo 9,555 embarazos en niñas menores de 14 años, y se presentaron 389,585 embarazos en adolescentes de 15 a 19 años, casi 500,000 embarazos anuales, que truncaron la vida de estas niñas y adolescentes. Esto implica que se ven truncadas sus vidas en una etapa del desarrollo y de formación académica, y además con la responsabilidad en el corto plazo de criar a un hijo. Lo lamentable es que la mitad de ellas tan solo tenían estudios primarios, y veinticinco por ciento más alcanzó los estudios de secundaria, esto es también sufrirán de marginación laboral por falta de formación. Es necesario entonces ahondar la enseñanza sexual en la escuela primaria, para informar sobre métodos anticonceptivos, salud sexual, enfermedades sexualmente transmisibles. Se debe acompañar de una política pública que dé acceso a todos de métodos anticonceptivos en cada centro de salud, clínica u hospital del país con personal que esté capacitado para informar a niños y jóvenes y dé el soporte psicológico necesario en caso de violencia sexual.
Si se establece una campaña nacional de información sexual y de vacunación contra el virus del papiloma humano se podrá en breve abatir el cáncer cervico-uterino. No debemos aceptar ya que se trunquen las vidas de niñas y adolescentes en México. En Puebla el problema es aún mayor que nos encontramos por arriba de la media nacional en embarazo en niñas y adolescentes. Lo que muestra que se requiere de una campaña más intensa y de mayor calado.
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De manera adicional se debe mejorar la atención en los Ministerios Públicos para dar cauce legal a sus demandas, ya que las niñas embarazadas en su mayoría fueron violentadas sexualmente, generalmente por un familiar, y de esta forma cambiar las actitudes de los núcleos familiares respecto del abuso sexual familiar.