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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El trastorno del afecto estacional

La tristeza invernal se asocia con cansancio o pérdida de la energía

José Ramón Eguibar Cuenca

Médico de profesión, maestro en Ciencias Fisiológicas por la BUAP y doctor en Neurociencias por el CINVESTAV del IPN. Es miembro del SNI y de la Academia Nacional de Medicina. Actualmente es director General de Internacionalización de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Domingo, Enero 6, 2019

Ahora que estamos en invierno es relevante recordar que existe un tipo de tristeza y hasta depresión que se asocia con las estaciones del año. Esta alteración en la sensación de tristeza e inclusive depresión se incrementa al final del otoño y durante el invierno. Este período del año se caracteriza porque los días son cortos y por tanto la cantidad de horas de luz del sol disminuyen. Dado que en los ojos existe un grupo de células sensibles a la luz, en particular, existen unas que son más sensibles al color azul claro, las cuales estimulan en lo profundo del cerebro a las células cerebrales (neuronas) del denominado núcleo supraquiasmático del hipotálamo. Adicionalmente, la hormona del sueño denominada melatonina, que se secreta al inicio de la fase de descanso, y en los días cortos se secreta en menor cantidad.

Lo relevante es que la tristeza invernal se asocia con cansancio o pérdida de la energía para realizar las actividades cotidianas, exceso de sueño y cambio del apetito particularmente por una avidez a comer carbohidratos (azúcares, harinas, refrescos, etc.) y por tanto se aumenta de peso. Adicionalmente, se presenta una pérdida del placer asociado a actividades que lo producían antes como comer, beber, ir a pasear, la actividad sexual, entre otras. La enfermedad se presenta con mayor frecuencia en familiares de quienes han tenido tristeza o depresión invernal, y desde luego en aquellos que ya han tenido un episodio en una temporada invernal anterior. Es muy importante acudir a un servicio médico para recibir el tratamiento psicoterapéutico o con fármacos según se requiera. Una opción viable es la de exponerse a luz azul que la provee el sol mismo o bien mediante dispositivos específicos para estimular con esta luz a nuestros ojos y al núcleo supraquiasmático, para de esta forma mejorar la secreción de melatonina y las horas de sueño.

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