Dr. Miguel Ángel Santillana Solana.
En la opinión del C.P.C. Héctor Amaya Estrella, en el mundo de las empresas podemos ver diversidad de ellas; de diferentes tamaños, antigüedades, vocaciones e incluso diferentes resultados.
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En particular, hay un rubro interesante que es el de las empresas familiares que en nuestro país tiene mucha relevancia, se dice que más de 83% de las empresas en México corresponden a este tipo. Esto genera áreas de oportunidad grandes, dado que deben resolver desafíos como la manera de profesionalizar el negocio, la resolución de conflictos internos, el crecimiento ordenado, la sucesión, la creación de planes de vida y carrera interesantes que les permitan captar y retener el talento y, finalmente, el gran desafío de lograr trascender, es decir, perdurar a través de los años y de las generaciones.
Mucho se ha estudiado este tema, y se observa que una de las medidas que ha tenido éxito en el posicionamiento de las empresas dentro de una estructura que le permita lograr conquistar sus metas y vencer sus desafíos, es la implementación de un gobierno corporativo.
Se entiende por gobierno corporativo al conjunto de prácticas y controles cuyo objetivo es llevar una administración transparente y equitativa alineada con los intereses de sus accionistas, teniendo como premisa revenir conflictos de intereses y posibles abusos, así como el menoscabo en el patrimonio de sus inversionistas.
En esta dinámica, se considera que el Consejo de Administración debe contar, al menos, con un consejero fiscal independiente que le permita apoyarse en él, para afrontar más atinadamente las presiones que existen sobre las diversas cuestiones fiscales y cumplir de manera cabal con el relevante papel que tienen de determinar y aprobar la estrategia fiscal de la organización, que deberá estar orientada al cumplimiento de las obligaciones en esta materia, incluyendo las de pago de contribuciones siempre dentro de los parámetros justos; ni más ni menos.
Este consejero deberá velar porque las políticas fiscales sean las adecuadas para brindar certeza a la asamblea de socios de que sus intereses están seguros con respecto a este tema, así también para salvaguardar la seguridad de inversionistas y de los mismos empleados.
El asesor fiscal debe entender la importancia de su rol y manejar una permanencia de políticas que aseguren, en la medida de lo posible, la continuidad de la empresa, evitando cualquier tipo de riesgo innecesario.
En una organización con gobierno corporativo ya no será la idea consultar al asesor fiscal externo cuando existan dudas o se tengan problemas, sino todo lo contrario, esta persona será un miembro más del consejo, lo que le permitirá conocer los planes, las tendencias del mercado, la situación financiera de la entidad y demás temas relevantes para ir recomendando lo necesario de manera preventiva y elaborar un plan que tenga forma de ser evaluado.
Finalmente, si bien es importante la participación activa del asesor fiscal en las entidades con gobierno corporativo, más aún lo es que entiendan su rol, es decir, para qué los necesitan y cuál es el principal objetivo de su figura. Teniendo claro lo anterior, será más sencillo cumplir con la misión conferida.
FUENTE:
Revista: Contaduría Pública. En: “El asesor fiscal en el gobierno corporativo”. C.P.C. Héctor Amaya Estrella. Número 553. Editorial Instituto Mexicano de Contadores Públicos. Septiembre de 2018. Págs. 36 y 37.