Con la resolución del TEPJF, de garantizar certeza sobre los resultados electorales de la elección a Gobernador en el Estado de Puebla, se realizó un recuento de voto por voto, casilla por casilla. En este hecho histórico de la vida política electoral en Puebla, se puso a prueba el conjunto de medios a través de los cuales la voluntad de los ciudadanos se constituye en legal y legítima, para el ejercicio del poder político.
Este recuento realizado por magistrados en cada una de las mesas, permitió descubrir y documentar algo no deseado y por ello insólito en los hechos: una especie de “plenaria, conclave, cofradía, símil de congreso de todos los mapaches electorales poblanos, alquimistas, ingenieros, operadores, promotores y operadores políticos” de todos los partidos políticos que fueron protagónicos en la elección.
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Ahí estuvieron presentes para dar testimonio y constancia documentada de su “obra maestra, trabajo electoral en las urnas, eficiencia, efectividad, productividad electoral, de todas sus trapacerías, trucos, errores, inconsistencias” de las cuales fueron responsables y contribuyeron a los resultados electorales. Ahí estuvieron para defender en cada una de las mesas sus fechorías electorales.
Les permitió esta reunión histórica evaluar su efectividad en los métodos y técnicas utilizados de manera tradicional, su innovación y creatividad para obtener los mejores resultados..
Todos se conocían por su protagonismo en diferentes procesos electorales, saben de su experiencia acumulada en décadas y conocen el costal de mañas que cargan sobre sus espaldas, los nuevos “mapachitos” fueron conocidos y marcados como sucesores, se saludaron, se abrazaron, intercambiaron números telefónicos y se desearon mejor suerte para próximos procesos electorales como potenciales secuaces y por si fuera necesario cambiar de dueño y camiseta partidaria.
El recuento histórico en la elección de gobernador del Estado de Puebla tiene que ver con un segundo hecho, la existencia de la vía jurisdiccional que hace posible la justicia electoral que evolucionó hacia un Tribunal Federal Electoral a partir de la reforma política de 1990, que significó 4 aspectos centrales en la vida político electoral en nuestro país: el primero, la ruptura del viejo paradigma de la división de poderes a través de la justicia electoral; segundo, que se abandonó la “justicia electoral” prevaleciente en México de 1824 a 1987 que fue de “corte clásico” a través de la autocalificación en Colegios Electorales; tercero, los beneficios de la reforma política de 1986/87 que represento el puente de una justica electoral de tipo político a una de tipo judicial, al crear el Tribunal Contencioso Electoral, madurando en el Tribunal Federal Electoral creado en 1990; por último, que la reforma político electoral del presidente Ernesto Zedillo Ponce de León, consolidó una justicia electoral en manos del Poder Judicial, para evitar conflictos sociales e institucionalizar la vía legal y pacífica para dirimir ante los tribunales electorales las controversias e impugnaciones de nulidad de una elección.
En 1996 fue constitucionalizado el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación como única instancia facultada para producir justicia electoral.
Con este hecho se fortaleció el principio de legalidad en los procesos electorales, lo cual redundara definitivamente en la consolidación del régimen jurídico mexicano y en la afirmación del Estado de Derecho.
Lo más significativo de esta nueva etapa es que se despolitizó la justicia electoral para garantizar los principios de legalidad, certeza, independencia, imparcialidad y objetividad de la actividad electoral.
En esta perspectiva se promovió la credibilidad y legitimidad en los resultados electorales para el ejercicio de los poderes constituidos, por ello fue elevado a rango constitucional los actos y resoluciones electorales a través de un sistema de medios de impugnación, el cual da definitividad a cada una de las distintas etapas de los procesos electorales y garantiza la protección de los derechos políticos y electorales de los ciudadanos despolitizando los conflictos electorales.
La vía jurisdiccional para resolver conflictos pos-electorales, es la vía institucional, pacífica para resolver controversias electorales, donde las resoluciones son definitivas e inatacables.
En cualquier sentido para el caso poblano, sea bienvenida la resolución definitiva del TEPJF para bien de la vida institucional en Puebla.
Estos dos hechos históricos, me llevan a felicitar a todos los “mapaches electorales” de los partidos políticos, que nunca se habían visto juntos en evento alguno (imagínese lector todos los mapaches electorales en movimiento, en chinga, una maravilla verlos) a todos ellos que se desvelaron, no comieron a sus horas, se fatigaron, tuvieron problemas con la glucosa, mi admiración y respeto por su “vocación y gran sentido de responsabilidad”, sus dirigentes los premiaran o los castigaran en muy poco tiempo.
Eso sí, por las ojeras causadas por los desvelos mostraron su verdadero rostro ser auténticos mapaches electorales.
nish 76@hotmail.com