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OPINIÓN

El desafío de los AMLO

¿Cómo comunicar desde el poder y seguir intacto?

Alesandra Martin

Consultora en Comunicación Política e Imagen para candidatos a diversos cargos de elección popular. Master en Psicología Social. Ocupó cargos de dirección en comunicación social para Ayuntamientos y el Congreso de Puebla

Jueves, Octubre 4, 2018

Es innegable el manejo magistral en la narrativa del presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, su brillante manejo de discurso político logró lo que muchos consultores de talle internacional ansiarían como sueño dorado en la comunicación política: el blindaje, la inocuidad alrededor de la figura pública.

Veamos estimadísimo lector, AMLO y su triunfo histórico evidentemente tuvo confluencia de muchos factores, uno de ellos la realidad precaria de nuestro México que nadie podría negar y que fue eje central en la narrativa de sus discursos. Así pues López Obrador, es un líder social que dadas sus características está inserto en las categorías de líder carismático y democrático, su permanencia en las preferencias con una imagen positiva durante sus campañas, fue  alimentada por las asertivas críticas que hacía a la figura del gobierno en turno y de una realidad, ya lo he dicho, precaria e innegable

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De esta manera, López Obrador se ancla en las representaciones sociales que los mexicanos tienen respecto a las condiciones económicas y políticas del país que en su mayoría son negativas; por lo que AMLO se inserta en el imaginario colectivo, evocando un sentimiento de ira dirigido a la clase gobernante y un sentimiento de esperanza dirigido hacia su persona. Esa clase gobernante, con sobrada soberbia y oídos sordos, otra realidad innegable y que fue otro eje central en sus líneas discursivas.

De esta manera, llega un presidente electo fortalecido e inmaculado y con inocuidad ante la mayoría de los mexicanos, la gran mayoría, ante las masas porque sí, Andrés Manuel es líder de las masas, otra cosa innegable.

Ahora como presidente electo, su inocuidad le permite pasar mediáticamente por  varias pruebas, que si bien, no son de fuego son pruebas y son superadas: “La boda fifi”, el ingreso de su hijo a un hospital privado de los más caros en México, el despliegue de seguridad y cerco en el evento de las tres culturas -que también en “la boda fifi”- los personajes sui géneris políticos como Sergio Mayer, los besos y corazoncitos a la prensa, por nombrar los más destacados.

López Obrador tiene tres sectores generadores de opinión, sus más férreos críticos que aluden con pocos argumentos de sustento a la figura del presidente; ciudadanos, militantes y políticos de ideología derechista pero  que al no encontrar eco –ni él ni su equipo responde- no hay un rebote que permee y las críticas se disuelven. El segundo sector, alude a un elemento de incongruencia con argumentos de sustento más objetivos a la figura del presidente electo; líderes de opinión, en su mayoría pertenecientes al círculo rojo pero que es el menor porcentaje de ellos y que también, al toparse con una estrategia de no respuesta, el potencial de la crítica se ve neutralizado.

Y está el tercer sector, el de las masas que de manera genuina ha fijado en López Obrador, en una primera etapa su esperanza, su enamoramiento y ahora estará por entrar a la etapa de  hacer la transición al respeto de la investidura del presidente, una transición que le será fácil al pueblo mexicano y al presidente electo porque, para seguir con las realidades innegables, las hegemonías en nuestro México también lo son y esto abonará a la institucionalidad y respeto que abonará a la inocuidad de Andrés Manuel. Por ello, este tercer sector no emite críticas a su figura y difícilmente se ve un panorama contrario.

Aunque el panorama no es inocuo para  quienes llegan al poder: alcaldes, gobernadores, diputados, senadores y funcionarios. Los AMLO y esta heterogeneidad de personajes tienen un desafío de cómo comunicar desde el gobierno, cómo construir una imagen institucional congruente, cómo comunicar la capacidad de quienes ocuparán esos cargos de elección popular. Porque la confianza y esperanza de los electores, fue depositada en la figura del ahora presidente electo. Ellos no cuentan con la inocuidad de Andrés Manuel, pero tampoco con su protección pública ni mediática, así que su desafío es mayor.

Twitter:@AlesandraMartin

Correo electrónico: alesandramartingarcia@hotmail.com 

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