1.- HAPPY END. Este fin de semana después de arduas negociaciones se logró la alianza final que cierra el nuevo acuerdo trilateral que dará sustento a una moderna relación económica (y por qué no, política también) entre las tres naciones que ocupan América del Norte.
Es indudable que no fue fácil llegar a este arreglo, sobre todo porque en la parte México–Estados Unidos ya había un entendimiento previo en el que nuevamente se vio la astucia de un Donald Trump en su campo -el de la negociación-, el de cansar a su enemigo, el de presionarlo, el de blofear, hasta lograr los objetivos que busca.
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Es así que México dignamente pudo defender los intereses de la parte comercial para poder llegar rápidamente, en comparación con Canadá, a un buen acuerdo. Ahora bien, dicha estrategia, ya lo anunció Donald Trump, la seguirá aplicando al resto de naciones del mundo para lograr lo que él quiere, una economía cerrada, una economía benéfica para los norteamericanos de la cual definitivamente seremos testigos, así como del avance de la nueva estrategia.
Por el lado mexicano es indiscutible que la euforia que tanto el gobierno entrante como saliente han manifestado ante el nuevo acuerdo no es otra cosa que poder dar una señal que permita a los mercados internacionales, pero también al mercado interno, tener confianza en la solidez de la economía mexicana y atraer nuevas inversiones.
Indudablemente es un broche de oro para cerrar el gobierno de Enrique Peña Nieto y al mismo tiempo un parte aguas para el inicio de la nueva administración federal.
2.- MEMORIA HISTÓRICA. No podemos dejar pasar el inicio de este mes sin recordar una de las fechas más tristes de la historia mexicana, me refiero al 2 de octubre por todo lo que implica y significa.
En un lamentable comparativo, esta escena año con año semeja a una familia que pierde a un ser querido y al llegar la fecha fatídica se percibe con mayor fuerza el dolor, la tristeza y el vacío que produce su ausencia.
De igual forma esto representa para la nación mexicana el 2 de octubre, una fecha para la memoria y al mismo tiempo para el dolor.
Queda muy claro que son episodios que nunca jamás deben volver a ocurrir, la democracia tiene que ser el sustento de una nueva relación entre los habitantes de nuestro gran país.
Un minuto de silencio por todos quienes perdieron la vida en Tlatelolco hace 50 años.
3.- A MENOS DE 60 DÍAS. Rápidamente avanza el reloj político de nuestro país, estamos a menos de 60 días del cambio de gobierno que a la par del cambio de administración, debe ser también con claridad el cierre de diferencias entre los mexicanos, no es posible que tras el gran proceso democrático vivido en Julio continúe la polarización entre los sectores de la población por sus diferentes ideologías y simpatías.
Creo que tanto el gobierno entrante como el saliente han convocado a la unidad, sin embargo es natural encontrar criterios, ideas, pensamientos contrastantes, por lo que resulta urgente evitar la polarización que lleva al odio y división.
En los días por venir tales brechas tienen que cerrar para dar paso a la convocatoria por la unidad nacional para llegar más fortalecidos que nunca en la historia de México al 1 de diciembre, así lo expresaron millones de mexicanos en las urnas.