Las jerarquías sociales incrementan el estrés e impactan la salud física y mental. El Dr. Robert M. Sapolsky ha estudiado la relación entre los niveles de estrés y la organización social. En sus investigaciones mostró que una tropa de babuinos de Kenia, un mono despótico que agredía a sus subordinados producía mayor tensión en la comunidad y en el caso de las hembras, la agresión constante era capaz de impedir que las hembras subordinadas ovularan, a lo que le denominó anticoncepción social. En el caso de los macacos de la India, donde se hereda el nivel de dominancia, el estrés entre los miembros del grupo es menor.
Un aspecto importante de sus investigaciones es que los subordinados son agredidos constantemente y desplazados de los sitios donde se encuentra la comida por parte del macho y hembra dominante por lo que estaban en constante estrés y esto les ocasionaba enfermedades del corazón, arterioesclerosis. El constante estrés produce niveles altos de colesterol, así como alteraciones en el sistema inmune lo que los hace susceptibles a infecciones e inclusive a enfermedades mentales como ansiedad y depresión. A los subordinados, solo les queda hacer alianza entre ellos para defenderse o emigrar a otro grupo social con la esperanza de no ocupar una posición baja en la escala social. Los hallazgos del Dr. Sapolsky permiten hacer inferencias sobre cómo nos afecta la organización social humana en la salud. Ya que quienes son más pobres sufren en mayor medida las enfermedades que asociamos a la pobreza, así como tasas más altas de enfermedades del corazón o mentales asociadas a la condición de estrés social que padecen. Esto implica que los estudios comparados son una herramienta eficaz para estudiar a las sociedades humanas.