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OPINIÓN

Educar contra la discriminación

No es equivalencia, ni identidad, ni “lo mismo”, sino habitar un espacio de semejanzas

Juan Martín López Calva

Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Profesor-investigador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

Lunes, Agosto 13, 2018

“Si algo quisiera decir “igualdad”, no es equivalencia, ni identidad, ni “lo mismo”, sino la posibilidad de habitar un espacio de semejanzas, común y singular al mismo tiempo, una suerte de “atmósfera” que impregna la vida para que nada ni nadie se sienta llamado a arruinarle la vida a ninguno desde una posición de privilegio, superioridad, autoritarismo, soberbia”.

Carlos Skliar. Pedagogías de las diferencias, p. 33.

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El pasado 6 de agosto el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) dio a conocer en un boletín de prensa la publicación de los resultados de la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS 2017) que fue levantada por este organismo autónomo en coordinación con Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), y como socios la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT).

En dicho boletín se afirma que es la primera vez que esta encuesta es levantada por el INEGI, aunque existen antecedentes de su aplicación en los años 2005 y 2010 por parte del CONAPRED. El boletín informativo y la nota técnica que lo acompaña pueden consultarse en: http://www.beta.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2018/EstSociodemo/ENADIS2017_08.pdf

Aunque hay algunos pequeños avances respecto a las dos ENADIS previas, los resultados de esta encuesta son aún muy preocupantes porque muestran un país con altos niveles de discriminación y un déficit muy significativo de tolerancia y respeto hacia las diferencias.

El 20.1% de la población mayor a 18 años manifiesta haber sido discriminada en el último año debido a alguna condición personal. El resultado es similar entre hombres (20.2%) y mujeres (20.1%).

Los resultados aumentan considerablemente si se agrupan las características de tono de piel, peso o estatura y forma de vestir o arreglo personal que constituyen la apariencia de las personas puesto que más de la mitad de la población de 18 años o más (53.8%) expresa haber sido discriminada en el último año por estos rasgos.

La diferencia más importante en cuanto a discriminación entre hombres y mujeres se da en la discriminación por sexo, en el que el 29.5% de las mujeres dicen haber sufrido discriminación por este motivo mientras que sólo el 5.4% de los hombres se han sentido discriminados.

En cuanto al análisis por entidad federativa, los estados con mayor indice de discriminación sob: Puebla, Guerrero, Oaxaca, Colima, Morelos y el Estado de México; alcanzando o superando todos ellos el 24% de personas de 18 años o más se han sentido discriminados en el último año por alguno de los motivos analizados.

Los estados en los que se sufre menor discriminación son: Nayarit, Zacatecas, Nuevo León, San Luis Potosí, Durango, Coahuila, Guanajuato, y Chihuahua.

Las causas por las que se sufre discriminación que fueron medidas por la ENADIS 2017 son: Apariencia, Creencias religiosas, Sexo, Edad, Lugar donde se vive, Manera de hablar, Clase social y Orientación sexual. Como ya se dijo, la causa más alta de discriminación es la apariencia y ocupan los siguientes lugares las creencias religiosas, el sexo, la edad y la manera de hablar, auque en prácticamente todos los rasgos, el promedio de la población que se siente discriminada ronda el 20%.

Los ámbitos institucionales en los que se manifiesta la discriminación son el trabajo o la escuela; la familia; los servicios médicos; las oficinas de gobierno; el negocio, centro comercial o banco; la calle o el transporte público; y las redes sociales. El estudio también presenta resultados de todos estos ámbitos.

“Los principales ámbitos donde las personas indígenas y las que tienen alguna discapacidad percibieron haber sido discriminadas, están los servicios médicos, la

calle o transporte público, y la familia” dice el estudio. Mientras tanto, “las personas de

la diversidad religiosa, las personas mayores, los adolescentes y jóvenes, y las mujeres declararon principalmente la calle o transporte público, el trabajo o escuela y  la familia”.

Por supuesto que como en otros estudios, las personas con mayor vulnerabilidad en nuestra sociedad son las de origen indígena y las que tienen alguna discapacidad.

El hecho de que una de cada cinco personas en nuestro país se sienta discriminada por alguna de estas razones y que la mitad de la población exprese que ha sido discriminada por su apariencia resulta muy preocupante en una sociedad que aspira a la convivencia democrática que debe sustentarse en la igualdad de todos y en la convivencia respetuosa entre los diferentes.

Los resultados del ENADIS 2017 presentan un enorme desafío para la educación, que tiene que ser el motor para la construcción de una sociedad incluyente a partir de una formación en y para la igualdad.

No se trata solamente de trabajar para que ningún niño o joven sufran discriminación en la escuela, lo cual ya es muy grave, sino de construir procesos educativos que se sustenten en la igualdad en dignidad de todas las personas por más distintas que sean y que promuevan una conciencia activa y operante para la promoción de la igualdad en todos los espacios de convivencia social.

Esta igualdad, como bien dice Skliar en el epígrafe de este artículo, no quiere decir ni equivalencia ni homogeneidad sino la posibilidad de habitar un espacio de semejanzas que sea común y que al mismo tiempo respete la singularidad de cada persona o grupo.

La educación en y para la igualdad es una educación que crea una atmósfera en la que se respira la tolerancia y el respeto, que va impregnando la vida cotidiana no solamente para que como dice el pedagogo argentino “nadie se sienta llamado a arruinarle la vida a ninguno” sino para que todos se sientan comprometidos a respetar y promover el respeto al espacio de desarrollo de los demás.

Solamente con una educación en y para la igualdad podremos avanzar con más rapidez y eficacia en el combate a toda forma de discriminación.

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