Está muy de moda la famosa cuarta transformación del país; hace un poco más de un año, les comenté que el antes partidario PRI, estaba al borde de una nueva transformación, es más les sugería un nombre a modo PRID, por sus siglas Partido, Revolución, Institucional, al cual le agregamos Democrático, porque sin darse cuenta ya vive en un país democrático, todos lo tomaron como una gran locura, pero si lo analizamos fríamente es su única salvación para evitar la extinción, estas han sido sus anteriores transformaciones:
PNR: 4 de marzo de 1929
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PRM: 30 de marzo de 1938
PRI: 18 de enero de 1946
Vivieron muy cómodos como PRI, se volvieron obsoletos, corruptos, aborrascados y desmedidos.
El resultado es que sea el partido político más repudiado por la sociedad civil, se la jugaron tratando de engañar al respetable mandando a un buen candidato, no perteneciente a sus siglas a competir, lamentablemente para ellos, la gente no se las compro y se fue al penoso tercer lugar, deja de ser hasta oposición para convertirse en un partido con una representación pequeña.
Su futuro es incierto, hay que reconocerle que tiene una estructura importante y como institución, es seria y bien hecha, lamentablemente cayó en manos de unos pillos que en cada Estado se dedicaron a destruirla, veamos el caso de Puebla, entre Lastiri, Estefan y compañía, fueron unos auténticos chaqueteros y vendidos al sistema, siempre buscaron llenar sus bolsillos, en vez de ser una oposición responsable, el resultado está a la vista, su representación es ridícula, su liderazgo es de risa, tuvo una desbandada que no ha terminado y estamos en una época que ser priísta es además de ser apestado, un perdedor, veremos si logra resurgir como el ave fénix, o se queda en los libros de texto como el pasado antidemocrático de México.