Para todos los mexicanos comprometidos, sin importar su preferencia partidista.
“La democracia hace del individuo un ciudadano que reconoce deberes y ejerce derechos. El civismo constituye entonces la virtud sociopolítica de la ética. Requiere de solidaridad y responsabilidad”.
Más artículos del autor
Edgar Morin, Método VI. Ética, p. 149.
Resulta muy evidente viendo a nuestro alrededor que el país necesita urgentemente de dos elementos fundamentales para reconstruir el tejido social dañado por la violencia, la corrupción y la impunidad. Estos dos elementos que están relacionados y se alimentan mutuamente son la formación ciudadana y la moral colectiva.
Porque como ya he escrito en este espacio en varias ocasiones, no estamos viviendo en una sociedad inmoral sino en una sociedad desmoralizada, es decir, en una comunidad que ha ido perdiendo paulatinamente su deseo de vivir humanamente.
Y por otra parte, estamos también en una sociedad que declara aspirar a la vida democrática pero que está, en los hechos, muy lejos de esta meta si observamos los comportamientos de la mayoría de los ciudadanos.
Para lograr reconstruir el tejido social necesitamos entonces, recuperar nuestro deseo colectivo de vivir humanamente, es decir, pasar de la desmoralización a una alta moral y por otra parte requerimos de una formación que nos capacite para vivir de manera inteligente, crítica y responsable nuestro ser ciudadanos.
A pesar de que no voté por el candidato ganador y sigo teniendo muchas dudas acerca de la viabilidad del cambio que propuso en su campaña, estoy convencido a partir de la experiencia que vivimos, de que la jornada electoral de este domingo nos deja varias lecciones como sociedad que apuntan en la dirección correcta para cultivar estos dos elementos básicos y que si sabemos leerlas y comprenderlas adecuadamente, pueden ayudarnos a caminar hacia esa gran transformación que el país necesita y merece.
Porque muchas de las cosas más significativas no las aprendemos en la escuela sino en la vida personal, familiar y comunitaria, considero que estas lecciones deberíamos destacarlas en el diálogo con nuestros hijos como una gran riqueza para la educación de los ciudadanos y ciudadanas del futuro.
Aquí hago una lista de las más importantes, esperando que aporten elementos para este diálogo formador de ciudadanía:
1.-En primer lugar, la alta participación de votantes que estuvo alrededor del 63%, es una lección de civilidad, responsabilidad y compromiso proactivo que nos enseña mucho acerca de la democracia y que puede generar en las nuevas generaciones la convicción de que para poder construir los cambios que el país necesita, es importantísimo asumirse como agentes activos.
2.-Por otra parte, el trabajo libre y comprometido de muchísimos compatriotas que de manera desinteresada aceptaron dedicar su tiempo y talento como funcionarios de casilla, representantes de los partidos y observadores independientes, nos enseña también que la democracia es una construcción conjunta en la que todos aportamos elementos y que sin la participación de todos es imposible lograr consolidar una sociedad verdaderamente democrática.
3.-Una campaña tan intensa, amplia, compleja y polarizada como la que vivimos en este año puso a prueba la solidez de las instituciones que tanto trabajo y esfuerzo han costado y que los mismos actores políticos han contribuido muchas veces a debilitar o a cuestionar. Sin embargo, el funcionamiento general de la elección a partir de la organización del INE y de otras instituciones que conforman el sistema electoral mexicano, nos deja también la lección de que no hay democracia sin instituciones sólidas e independientes y que todos debemos contribuir a fortalecerlas.
4.-El resultado de la votación que arrojó un margen muy amplio de diferencia entre el candidato ganador y sus competidores permitió también generar certidumbre y facilitó el reconocimiento del resultado por parte de los perdedores. Sin embargo tanto José Antonio Meade como Ricardo Anaya dieron un ejemplo de actitud democrática al salir muy rápidamente, incluso antes de que se diera a conocer el primer resultado del PREP, a reconocer los resultados y a felicitar y desear éxito a Andrés Manuel López Obrador como futuro presidente. Este ejemplo, que sería natural en cualquier democracia es inédito en México y representa una enseñanza fundamental para todos los ciudadanos, empezando por el candidato ganador y sus seguidores que no aceptaron su derrota en los dos procesos electorales previos.
5.-El discurso conciliador y generoso del próximo presidente del país al salir a celebrar su victoria muestra también una enseñanza democrática. Su claridad en el llamado a la reconciliación y el respeto a todos los derechos y libertades durante su gobierno dan certidumbre a todos, disipan los temores infundados y envían también el mensaje de que toda democracia implica intensidad y polarización en las campañas electorales pero también requiere de un cambio de página y una actitud incluyente del gobernante que ganó el voto mayoritario.
6.-Una lección adicional y muy importante consiste en la convicción de que la democracia implica un compromiso colectivo y una corresponsabilidad permanente que trasciende a la jornada electoral y no puede dejar la solución de los problemas al gobierno y mucho menos a la persona del presidente.
Estas son algunas de las principales lecciones que yo logro captar en términos de formación ciudadana. Ojalá podamos hacerlas explícitas con los niños y adolescentes que serán los futuros responsables del desarrollo del país.
Pero aunque yo no haya votado por el candidato ganador, también veo con claridad y reconozco con gusto la emoción, el entusiasmo y la esperanza que su campaña y su triunfo han despertado en una gran cantidad de mexicanos, que salieron a votar ayer de manera alegre y comprometida y le otorgaron más del 50% de los votos emitidos.
Esta esperanza y emoción pueden ser la base para revertir la enorme desmoralización social que padecemos y volver a construir una alta moral que es indispensable para afrontar los enormes retos que vive hoy el país.
Ojalá este entusiasmo se mantenga y la esperanza sea alimentada con hechos. Ojalá este nuevo paso en nuestra democracia haga de cada individuo un ciudadano que reconozca sus deberes y ejerza plenamente sus derechos.