El año 2000 marcó el inicio del siglo XXI, en el ámbito político en nuestro país llegaba a su fin la era del partido revolucionario institucional (PRI) como instituto político hegemónico, para aparecer la alternancia política, como signo de los nuevos tiempos políticos, el discurso político se llenó de nuevos conceptos y categorías de análisis: transición hacia la democracia, democracia electoral, ciudadanización de los órganos electorales, reforma del estado, reforma integral de la constitución, estado de derecho democrático, buenos gobiernos, candidaturas independientes y mucha más retórica de quienes llegaron para encumbrarse en el poder presidencial, gubernaturas, diputaciones, senadurías y presidencias municipales por dos sexenios.
Si bien es cierto que la alternancia política emergió como una bocanada de aire fresco en los ciudadanos, en los estados, los vientos se convirtieron en remolinos dando origen a una nueva geografía electoral donde la competitividad partidaria se convirtió en uno de los factores estratégicos para ganar elecciones, esta condición exacerbó en los diferentes niveles de gobierno la aparición de gobiernos divididos, las mayorías hegemónicas en los congresos locales se colapsaron y tuvieron que negociar con las minorías legislativas, para poder hacer reformas constitucionales y reajustar a modo el sistema jurídico político. Emergieron los Políticos al mejor postor.
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Terminada la época de los partidos mayoritarios para ganar elecciones aparecieron las coaliciones y candidaturas comunes dando origen a partidos minoritarios que como franquicias al mejor postor buscaron ser “partidos bisagra” para garantizar triunfos electorales. En el presente, por lo menos en el estado de puebla, los partidos “bonsái” o “satélites” tienen “dueño” asumiendo un papel vergonzoso y ofensivo a la ciudadanía, quedando lejos de ser verdaderos canales de representación para las distintas fuerzas políticas.
Las elites partidarias o “líderes partidarios”, sin recato y rubor alguno, se han convertido en verdaderos grupos de interés facciosos que actúan en contra de su propia militancia y órganos de la vida interna. Es la nueva generación de políticos que entienden la política como un patrimonio que les corresponde por ser dueños o propietarios de militantes, estructuras y finanzas.
Los políticos patrimonialistas ejercen el derecho de sangre para el hombre o mujer, por ello la herencia política y el continuismo es la base del futuro de sus descendientes como la esposa, los hijos, los nietos, sobrinos, primos, ahijados, cuñados, yernos, compadres, socios, amantes, confidentes, secretarias, chofer, guaruras, asistentes, carga maletas, entrenadores, en suma lo que su regalada gana le diga, por ello es él dueño y él decide si premia o castiga, también si te da algo y te portas mal te lo quita todo. Son en el siglo XXI el remedo de monarcas, sultanes, emperadores, son conservadores por naturaleza y por tanto reaccionarios de cepa. Las virtudes públicas como capacidad, competencias y experiencia son mitos geniales de la antigua Grecia.
Nepotismo, transfuguismo, impunidad, tráfico de influencias, narcopolítica territorial, asociación delictuosa, crimen organizado y negocios privados con recursos públicos son prácticas que han llegado a su legitimación como parte de la normalidad en los viejos y nuevos políticos, no importando filiación partidaria o familia de origen. ¿Dónde queda la cultura de la legalidad, cultura cívica y cultura política democrática? Como diría mi compadre “esos cabrones ni a su madre respetan.”
Un rasgo que ya forma parte de la nueva cultura de la mayoría de integrantes de la clase política poblana es el pragmatismo político que en los hechos se traduce en lograr el máximo beneficio en sus intereses personales, por ello, no profesan ideología alguna son racionalistas, los principios y valores de la ética pública es la esperanza de los pendejos, presumen ser hombres extraordinarios por su capacidad intelectual, títulos académicos , idiomas que dominan, países a los que han viajado, dominio técnico de modelos y métodos de evaluación para ser triunfadores siempre , el cálculo político y escenarios posibles son su almohada de cabecera, les encanta la eficiencia, la eficacia, los resultados medibles, son los nuevos tecnócratas que están desplazando a “los yupis”, a los “chicago boys”, por su altanería les gusta gritar como plenipotenciarios, no llegan a comprender que los gritos son el alma de los cobardes, de los que no tienen razón, ellos en la práctica no respetan la dignidad humana.
Asociados a los pragmáticos, coexisten los metrosexuales en todos los partidos políticos actualmente pululan en el PAN, PRI y el PVEM, se sienten exquisitos aunque su “yo” material y “yo” psicológico los delaten por simuladores, en la picaresca política los conocen como los “perfumados”, “los bonitos”, “los exquisitos” los “señoritos de la democracia”, invierten, buscan con entusiasmo espacios de representación política o ser funcionarios de primer o segundo nivel de los mandos gubernamentales, en esta campaña electoral los conocerán por su modo de hablar, de caminar y de vestirse… hay que procurar no acercarse demasiado porque son tremendamente irritables, luego arañan e insultan.
Rasgos distintivos de los nuevos tiempos, simplemente practicas retorcidas de un sistema político corrupto, autoritario, patrimonialista y antidemocrático.
Mediáticamente a inicio de las campañas se puede identificar aspectos significativos como los siguientes:
1.- Intervención real del INE a través de la aplicación de multas a partidos políticos por errores cometidos en materia de fiscalización, los partidos han sido multados a diferencia de otros procesos (les encanta Morena) y el IEE no puede desacatar las órdenes del INE, aun con ello al inicio del proceso hay suspicacia de que se conviertan en un conclave de marrulleros a favor de RMV y su amada esposa.
2.- Uso de candidaturas comunes a la vez de coaliciones indistintamente en elecciones de gobernador, diputaciones y ayuntamientos para captar por diversos medios el mayor número de votos.
3.- Periodo de intercampaña en la cual los candidatos a gobernador aun teniendo sus registros no pueden hacer campañas hasta que inicien las mismas a partir del 29 de abril, en el pasado era inmediato cuando obtenían su registro.
4.- Uso del transporte público de forma masiva para colocar propaganda política con exclusividad hacia una coalición. Los conductores de las unidades simplemente dicen “ahí los pusieron, no puedo decir nada”
5. El gobernador Antonio Gali Fayad, el de la “sonrisa tatuada”, imborrable, aun con sus convenios y pactos de no entrometerse en la elección, los hechos y evidencias lo delatan como promotor del voto morenovallista. Ojala no termine sus próximos años litigando su defensa para no ir a prisión, caso contrario que se convierta en el “chivo expiatorio” del sexenio.
¿Y la democracia… en qué se ha convertido?... Dios salve a la Reyna.