¿Cómo se educa para amar? Previo a amar es importante que las personas nos eduquemos (es decir, no justifiquemos lo que no hemos hecho bien) para hacer lo que genera placer, lo que disfrutamos y lo que transmite una sensación de bienestar; para aprender a amar es vital identificar qué es lo que yo necesito y qué estoy dispuesto a dar.
Una manera sana de asumirlo es entendernos como seres independientes capaces de generar este sentimiento en otra persona y dar la importancia a sentirnos correspondidos. Educar es moldear el pensamiento hacia lo que es correcto y aceptable, la dignidad por ejemplo, nadie va a amarte más de lo que tú puedas hacerlo, el amor no es soportar, aferrarse, costumbre o un compromiso que se debe de cumplir; el amor se siente, se disfruta, es genuino.
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Un miedo que paraliza la vida del ser humano es no ser amados (como condicionante a ser infeliz); sin embargo, es preciso entender que todos lo hemos sido en determinado momento, quizá no en la intensidad que quisiéramos pero sí existe un soporte afectivo que nos permite desarrollarnos como humanos.
Para poder amar transparentemente es importante hacerlo sin miedo al dolor, al engaño, a la infidelidad, a la comparación, se ama completamente, sin pensar qué ocurrirá después, y no porque sea algo que deba tolerarse, sino porque también debemos formarnos para saber hasta qué momento es preciso sentirlo y demostrarlo, no forzar las situaciones y con ello minimizar la dignidad, cuando el amor acaba es evidente, y no es requisito terminar mal, es sano apartarse de las personas que dejan de causarte felicidad, que no son sinceros, nada debe forzarte a estar con alguien o a hacer algo que no te causa un bienestar, la presión social y la cultura condicionan a tolerar situaciones que no son de tu agrado y de esto te puedes liberar en cualquier momento que así lo decidas.
No pongas en duda tus valores, tu palabra, tus objetivos, ni tu dignidad, el amor se disfruta el tiempo que sea real y si en algún momento termina retírate y enfócate en nuevos propósitos. El amor no duele, no lastima, no te desequilibra, ni te hace sentir inferior, no te ridiculiza… pero, si esto ocurre entonces has mal enfocado un sentimiento que dejó de existir.
Cada persona tiene la virtud para disfrutar su vida poniéndose delante de ella, no te opaques con un amor no correspondido o sufriendo por tus carencias afectivas. El amor se alcanza cuando tu educación te permite disfrutar y apasionarte por lo que haces.