A un año de la investidura de Trump como presidente de los Estados Unidos, éste lo “festeja” con un conflicto más, ahora del Congreso en contra de la administración federal, lo que causaría una afectación a más de 800 mil trabajadores gubernamentales, quienes tendrían que seguir laborando sin sueldo.
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Cada año el senado de los EEUU, elabora el presupuesto federal, mismo que debe ser aprobado para aplicar los recursos en las áreas sustantivas del gobierno como: salud, seguridad, educación y justicia, entre otros.
El aniversario de Trump en la Casa Blanca coincidió con la negativa de este gobierno de refrendar el compromiso que realizó Barack Obama con los dreamers, jóvenes que llegaron a suelo estadounidense de forma ilegal pero que han realizado sus estudios de forma normal y que al no contar con el apoyo del gobierno federal serian deportados más de 750 mil jóvenes.
El gobierno de Trump es el primero que sufre el “cierre” mientras su partido controla ambas cámaras, por lo que su fama de negociador una vez más se puso en entredicho al no poder conciliar con los senadores demócratas.
El cierre implica que miles de trabajadores gubernamentales serán enviados a sus casas sin un pago y sin una fecha para regresar a laborar, mientras que aquellos empleados que realizan tareas indispensables, deberán presentarse sin un sueldo. Las pérdidas se contemplan en más de 6 mil 500 millones de dólares por semana, lo que equivale al 0.2% del PIB en el primer trimestre del 2018.
Fiel a su estilo de gobierno, Trump acusó a los demócratas de ser los responsables de paralizar el gobierno y con ello afectar a los trabajadores; sin embargo, estudios de opinión muestran que el 48% de los estadounidenses responsabilizan al presidente y a los republicanos; 28% a los demócratas y 18% a ambos.
Las causas por las que los senadores demócratas han paralizado el gobierno de Trump, son válidas, miles de familias podrían ser afectadas por no refrendar el programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA).
La cerrazón de Trump por no darle continuidad a las acciones de Obama o por su xenofobia (que él dice que no es racista) ha afectado a miles de ciudadanos que posiblemente votaron por él.
El festejo que iba a llevar a cabo se canceló, no hay nada que celebrar para Trump, ni para los republicanos, ni demócratas, que han entrado en conflicto por las acciones del presidente que no ha podido negociar con la oposición.