En un estudio reciente del Dr. Prat y sus colaboradores de la universidad de Tel Aviv en Israel muestran cómo se adquiere el lenguaje en murciélagos egipcios Rousettus aegyptiacus, los cuales son muy sociables y viven en colonias de cientos de miles de individuos. Estos murciélagos emiten sonidos característicos para comunicarse, esto es un lenguaje. Los sonidos peculiares para comunicarse son característicos de un grupo reducido de mamíferos como los humanos y otros primates, ballenas, delfines y murciélagos.
Los investigadores atraparon quince madres gestantes y las llevaron al laboratorio para estudiar cómo las crías adquieren el lenguaje. Dado que los murciélagos viven en cuevas oscuras requieren de la emisión de sonidos para reconocer a su familia y esto se logra por la entonación, tal y como sucede en los humanos, sabemos de qué región del país o de qué parte del mundo es un hispanoparlante por el acento cuando habla el español. Los autores muestran que la cadencia y el tono en la emisión de sonidos en los murciélagos egipcios dependen de convivir con miembros de su familia, para adquirir la entonación que les caracteriza. De tal forma que los recién nacidos en una colonia que emite sonidos de alta frecuencia, emitirá en este rango; lo mismo sucede con aquellos que emiten en bajas frecuencias o en frecuencias mixtas con entonaciones de alta y baja frecuencia mezcladas. Estos estudios muestran la importancia de la primera infancia en la adquisición del lenguaje, pero también de cómo se modula la entonación y el ritmo del lenguaje. Un hallazgo adicional es que una vez que es adquirida la entonación característica del grupo éste permanecerá para el resto de la vida. Esto es igual que en los humanos los mayas tienen un tono y ritmo que les caracteriza que es diferente del español que hablan los norteños.