Militaba en la célula del Partido Comunista Mexicano (PCM) de la Preparatoria Nocturna “Benito Juárez García” en 1972-74, como activista una de nuestras actividades consistía en brindar solidaridad a los movimientos campesinos y populares, eran tiempos donde los campesinos solicitantes de tierra se organizaban para hacer realidad el reparto agrario de tierras que bajo diferentes modalidades encubrían latifundios en territorio poblano. Por esa condición establecimos contacto directo con los integrantes de la célula campesina del PCM, para conocer el plan de acción de apoyo y solidaridad que se tenía que llevar a cabo ante la decisión de realizar “invasiones simultaneas” en todo el territorio poblano. Ahí, conocí al emblemático camarada José Rodríguez Mendoza, comunista, cuadro profesional del partido, hombre firme, de convicciones, con una moral revolucionaria indiscutible por su fortaleza ideológica y decisión para la acción política. Lo acompañaban en esa reunión: el maestro rural Efrén García (+), José Luis Hernández, Juan García Maldonado (+).
Al militar con ellos temporalmente, conocí las rutas o “corredores” de La lucha campesina: sierra norte para desembocar en Veracruz; Mixteca Poblana para entroncar con Guerrero; Sierra Negra para poder llegar a Tuxtepec Oaxaca. La capital poblana permitía poder movilizarse regionalmente: Ciudad Serdan, Tecamachalco, Tehuacan; Atlixco, Izucar de Matamores, Acatlán de Osorio; de Chignahuapan a Venustiano Carranza.
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La capacidad organizativa e integración de grupos de campesinos le permitió a José Rodríguez hacer un gran movimiento campesino en territorio poblano, que le significo ponerle “precio a su cabeza” por parte de terratenientes y caciques regionales. Aparecieron los grupos paramilitares, “columnas volantes”, “ guardias blancas”, pistoleros a sueldo y agentes del gobierno recorrieron las regiones para intimidar y perseguir a los dirigentes campesinos, teniendo como objetivo central asesinar a José Rodríguez. La cobertura y equipos de seguridad del PCM, garantizaron su vida, recuerdo que en condiciónese de extrema rigurosidad se le albergó en el Teatro Universitario del Edificio Carolino de la UAP por un tiempo, para después movilizarlo a otros lugares de mayor seguridad.
Perdí trato y relación personal con él, tuve noticias de su actividad política partidaria en Chiapas, Veracruz y norte del país. Por coincidir en eventos nacionales o por estancias cortas en Puebla, ocasionalmente nos saludábamos e intercambiábamos información de dónde andaban nuestros viejos camaradas.
Siempre con alegría, admiración y respeto saludaba al camarada indómito, de temple inquebrantable, ejemplo de militancia comunista, autocrítico de la izquierda partidaria y guerrillera, hombre de acción y su gusto por los “chingadazos”, en su caminar lo vi junto con Valentín Campa, Othón Salazar, Ramón Danzos Palomino, pero siempre marchando con grupos de campesinos realizando mítines, manifestaciones de protesta, plantones, marchas nacionales y regionales, práctica que le significó el apelativo de “pepe marchas”.
Escribo estas líneas muy después de su fallecimiento el día viernes 17 de Noviembre, cuando me encontraba fuera del estado de Puebla, lo hago recordando al hombre de acción política, consecuente, coherente, con sus principios comunistas de luchar para hacer posible una sociedad más justa y equitativa en el bienestar de la calidad de vida y dignidad de los mexicanos.
En tiempos de una descomposición social que tiene como característica principal la ausencia y crisis de valores, donde impera la racionalidad política basada en el interés personal, que trae consigo un pragmatismo sin escrúpulos, traiciones y deslealtades, donde la dignidad y los principios ideológicos son retorica y valores de cambio, quiero dejar constancia de un hombre inquebrantable, con temple de acero para llegar hasta la muerte con la convicción de que el ser humano nunca debe perder el sentido comunitario de solidaridad para vivir dignamente en sociedad.
Tal vez algunos lectores, consideren que la nostalgia es mala consejera ante utopías intelectuales o ficciones creadas artificiosamente para generar esperanzas irrealizables, que quienes lucharon políticamente para hacer posible sociedades comunistas vivieron en el engaño y que sus ideales hoy son parte del basurero de la historia.
La condición humana y su potencialidad para crear estructuras sociales e instituciones no conoce límites hasta ahora, a los hombres que contribuyen a este gran propósito la misma historia los ha reivindicado a través del tiempo por su tenacidad, vocación, espíritu indomable, a este género de seres humanos pertenece el camarada José Rodríguez Mendoza, de mi parte honor y reconocimiento al comunista de buena cepa. Hombre que nació para semilla y fecundar la tierra madre de las ideas posibles.
nish76@hotmail.com