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OPINIÓN

México y Puebla, los contrastes

Huachicoleros y Odebrecht, muestran el rostro impune. Ciudadanos comunes, el tesón y el esfuerzo.

Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Domingo, Noviembre 5, 2017

Vivir en Puebla es un privilegio, por muchas razones. Pero también implica soportar lastres, vicios y fallas garrrafales, de autoridades y del vecindario, no nos hagamos a un lado.

De pronto le violencia irrumpe con cifras que ponen a temblar: 13 ejecutados la semana pasada. Los robos de autopartes no paran y un estudio califica a nuestra ciudad como el lugar donde peor se maneja en toda Latinoamérica.

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Las bandas huachicoleras siguen activas. No hay semana sin muestras de su poder. Y la autoridad sólo ofrece respuestas reactivas.

“El Cachetes”, el huachicolero y lavador estrella del sexenio pasado, es capturado por los marinos, pero apenas regresa a suelo poblano y sale de la prisión como Pedro por su casa. Casi le ofrecen disculpas. Mientras, en las cárceles se pudren durante  años, infelices  sujetos que robaron en un supermercado.

Datos como este, pequeñísima muestra, confirman la ubicación de México entre las peores naciones en materia de justicia.

En la capital del país, los medios nos revelan que la poderosa constructora brasileña Odebrecht, embarrada en mares de corrupción en 17 países, aquí sigue obteniendo contratos de obras de la federación. Y la justicia federal, “aún no encuentra razones” para procesar a Emilio Lozoya, presunto destinatario de moches y comisiones millonarias en dólares.

En 17 naciones hay corruptos de toda laya presos o en proceso, excepto en México, el país que disputa los primeros sitios de corrupción en el mundo. La divina providencia, desde palacio nacional, extiende su manto protector.

A este personaje, agréguese su horrenda administración, con millonarios contratos inflados y jugosas comisiones, más el desvío del mismo origen para la campaña presidencial más reciente.

La foto del presidente Peña y su séquito haciéndole caravanas al corrupto líder Romero Deschamps parece la cereza del pastel,  de la nauseabunda fama corrupta de nuestra nación en el extranjero.

Con estos “méritos”, qué  difícil es construir confianza en torno a los gobiernos y los partidos.

Ironías, mientras la nación es un gigantesco estercolero con impunidad y redes de protección todos los días, Walt Disney, con la película “Coco”, inflama el espíritu del mexicano al llevar a la pantalla lo que es sin duda la más honda tradición mexicana, la de la muerte.

Dos escenarios, un mismo país: el mágico y policromo México  mostrado en la pantalla con una imaginación y creatividad tecnológica deslumbrantes,  estimulando las raíces culturales de un pueblo, frente a la otra realidad, la de la lenta erosión del gobierno en sus tres niveles.

Qué terrible contraste.

Y lo peor es que no se advierten respuestas ante todo esto. No se ven reacciones ejecutivas ya no digamos con profundidad y a mediano plazo, por lo menos para administrar los daños del día a día.

Entre este paisaje abigarrado donde predominan los tonos oscuros, llaman la atención y merecen aliento, esfuerzos, inversiones, innovaciones y pasos de perseverancia que confirman el tesón del mexicano de los más variados ámbitos.

No por modestos están al margen del reconocimiento.

Por ejemplo, aquí en la capital se acaba de abrir el Café Roma, en Reforma 536. Un restorán  de empresarios de Perote, Veracruz, que es todo un ejemplo de rescate de una vieja casona poblana. La belleza de este sitio poblanísimo es un auténtico orgullo para esta ciudad. Su cocina estupenda complementa la admirable arquitectura puesta al día.

Qué bien que el turismo se empieza a recuperar con buen ritmo en Puebla, después del terremoto que tantas heridas causó a la capital.

En la 6 Oriente, la dulcería más antigua de Puebla, “El Lirio”, sí, la del gigantesco espejo,  con 130 años de presencia activa, se renueva y en unos días más se reinaugura. La familia de David Bravo Aquino  da los toques finales a esta catedral del dulce.

El restorán más longevo de Puebla, “El Cazador”, en la 3 Poniente,  no sólo se mantiene inmune a terremotos, nos dice su dueño don Fausto Sáinz, sino que ofrece una variedad de platillos del mejor muestrario de la cocina poblana, que ha merecido el reconocimiento de las máximas autoridades del país y el estado.

En fin, México es obra de sus insatisfechos y perseverantes, no de sus apoltronados.

xgt49@yahoo.com.mx

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