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OPINIÓN

¿Dos protagonistas que quedan fuera?

La decisión de Zavala parece, por ahora, borrar al PAN y a ella misma del escenario electoral 2018.

Víctor Reynoso

Sociólogo por la UNAM, maestro en Ciencia Política por la FLACSO y doctor en Ciencias Sociales por El Colegio de México. Profesor jubilado de la UDLAP. Sus líneas de trabajo como investigador son sistemas electorales y sistemas de partidos en México, democracia y cultura política. Autor de diversos libros y artículos especializados.

Miércoles, Octubre 11, 2017

Cuando un político abandona su partido, lo hace en función de un doble cálculo: que sus oportunidades dentro del mismo son nulas o muy escasas, y que sus oportunidades fuera de su organización son buenas. En el caso de Margarita Zavala hay dudas sobre el primer cálculo. Parece no haberlas sobre el segundo.

La correlación de fuerzas al interior del PAN hacían difícil que Zavala fuera la candidata a la presidencia. La formación del Frente Amplio hizo más difícil esa posibilidad. Todavía dentro del panismo Margarita podía dar la lucha: cuenta con reconocimiento y prestigio entre muchos de sus militantes y dirigentes. Pero con el PRD y Movimiento Ciudadano sus posibilidades disminuían. Aun así, podría argumentar la aceptación que tiene en la ciudadanía, mayor a la de cualquier otro panista. O negociar otra posición. Ahora que senadores y diputados podrán ser reelectos, vamos a tener por primera vez en más de ochenta años la posibilidad de una carrera parlamentaria.

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En donde no hay duda es en sus posibilidades como candidata independiente a la presidencia de la República. Prácticamente nadie le concede la oportunidad de ganar. Los pronósticos, básicamente intuitivos (aunque al parecer ya hay una encuesta que le da el 8% de las preferencias), consideran que tendrá entre el 5 y el 15% de los votos.

A veces se dice que hoy lo que importa no es el partido, sino el candidato. Creo que es una afirmación que no se sostiene. Cuentan las dos cosas, y el vínculo entre ella. ¿Habría ganado la elección Peña Nieto si hubiera sido sólo candidato del PVEM? ¿O Fox? Los partidos tienen todavía un porcentaje de voto duro, no muy alto pero importante ante la fragmentación de votos que vivimos actualmente. Tienen también la posibilidad de atraer votos volátiles, si presentan buenos candidatos y se encuentran en un buen momento.

El caso de Margarita Zavala ilustra con claridad lo anterior. Dentro del PAN, contaba con un porcentaje de preferencias de un 25%. Fuera, bajó a 8%. Su relación con el PAN era armónica. Representaba para muchos lo mejor del panismo. Le ha faltado aclarar su relación con las políticas de su esposo presidente. Pero puede hacerlo y ganar capital político: puede argumentar que vio de cerca aciertos y errores, y continuará con los primeros y corregirá los segundos. Pero fuera de su partido queda como en el aire.

Su salida daña a su partido, y en particular a Ricardo Anaya. Pero la daña a ella y también al grupo con el que se identifica. La parte más visible, cinco senadores que recientemente votaron contra su partido, el PAN, y a favor del PRI. Algunos de ellos han hablado fuerte contra Anaya. Y sin duda han deteriorado su imagen. Pero es casi imposible que al lanzar lodo contra el adversario sin que uno no quede enlodado. El daño es mutuo, en proporciones que todavía no son claras.

Además, y aunque sea de manera un tanto vaga, queda en algunos sectores de la opinión pública la idea de que los políticos están para resolver los problemas públicos, y que cuando no pueden ellos mismos resolver un problema, o bien cuando se convierten en un problema público más, están fallando. Los conflictos entre políticos pueden dejar la imagen de que son poco hábiles para hacer política.

La decisión de Zavala parece, por ahora, borrar al PAN y a ella misma del escenario electoral del 2018. Quienes han argumentado que ella no es causa sino efecto de esta situación, pues simplemente respondió a lo que ha hecho Anaya, se equivocan. Los seres humanos no somos como bolas de billar que reaccionan mecánicamente ante el golpe de otra bola de billar: ante la misma situación, generalmente tenemos una diversidad de respuestas. Y no es resposable culpar a otros de las consecuencias de lo que hacemos.

Pero así como una decisión personal saca del juego, por ahora a dos de los que parecían protagonistas del mismo (el Partido Acción Nacional y Margarita Zavala), otras decisiones o circunstancias pueden volverlos a colocar dentro. Lo mismo ya dicho: en 2018 tendremos una elección novedosa y compleja.

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