Tal como las atrocidades hechas por los presidentes estadounidenses Barack Obama y Donald Trump, Vladimir Putin, presidente de Rusia y Bashar al-Ásad, presidente de Siria, bombardeando a la población de este país. La misión de los primeros ha sido financiar grupos desestabilizadores y terroristas internacionales para culpar al Islam. La tarea de los otros imponer su poder en la región y la nación siria de forma autoritaria. Los dueños del dinero, como siempre, los genocidas de los pueblos.
Sin embargo, no hay que ir tan lejos en la búsqueda del autoritarismo, tan sólo basta con voltear a Michoacán, donde el gobernador Silvano Aureoles Conejo, así como el secretario de gobierno, Adrián López Solís, el secretario de seguridad pública, Juan Bernardo Corona Martínez, ordenaron la entrada brutal de 200 agentes policiales estatales y agentes ministeriales a la comunidad de Arantepacua, municipio de Nahuatzen. El saldo de la agresión policiaca fue de cuatro comuneros acribillados a balazos, dos heridos, seis desaparecidos y más de 10 personas detenidas.
Más artículos del autor
Casi a la par de que las fuerzas del régimen de Bashar al Assad y de su máximo aliado, Rusia, lanzaran un genocida ataque con armas químicas en la localidad Khan Sheikhoun, en la provincia septentrional de Idleb, el represor gobierno de Aureoles, a través de sus fuerzas policiales abrió fuego a mansalva contra la población en general, sin importar si lesionaban a niños y personas de la tercera edad. Sin embargo, como ya es propio del entrenamiento de los gobernadores de extracción del Partido de la Revolución Democrática (PRD), la Secretaría de Seguridad Pública y la Procuraduría General de Justicia michoacana, informaron que las fuerzas policiacas ingresaron “desarmados” a la comunidad y fueron recibidos a balazos. Obviamente, se culpó a estudiantes normalistas y profesores, como es el caso de los maestros Héctor Montaño, Simón Jiménez, Francisco Pascual Jiménez, Víctor Hugo Jiménez, Israel Montaño y Sócrates Cohenete, así como los estudiantes normalistas Marco Antonio Pascual, Adrián Soria, Juan González, Carlos Morales y Sacramento Jiménez. Asimismo, los cateos ilegales también fueron realizados por las fuerzas policíacas, violando toda garantía de seguridad para los pobladores de Arantepacua.
El supuesto móvil de la represión es semejante a la de los 43 estudiantes normalistas rurales de Ayotzinapa, Guerrero. Pobladores, normalistas y profesores de Arantepacua pretendían dirigirse, en camiones, a una manifestación en Morelia, cuando fue impedido su tránsito hacia la capital michoacana, terminando en la represión ejercida por el gobierno de Aureoles, tal y como lo hicieron en su momento los también perredistas José Luis Abarca y Ángel Aguirre.
Otro puente importante entre las formas de actuación entre Michoacán y Guerrero, es Juan Bernardo Corona, quien fue denunciado por los periódicos El Búho Michoacano y La Crónica de Hoy, por exigir entre 50 y 200 mil pesos a los policías para otorgarles cambios de adscripciones en el año del 2010, cuando era secretario particular del entonces encargado de la Procuraduría de Justicia del Estado de Guerrero, Albertico Guinto Sierra. Si los agentes policiacos querían permanecer o ser retados a otros municipios guerrerenses debían pagar. Estos diarios dieron a conocer que rotaciones registradas “en la Policía Ministerial, en Acapulco, Iguala y la Costa Chica, los comandantes fueron advertidos que cualquier asunto relacionado con la procuraduría en materia administrativa debe de atenderse en forma directa con Juan Bernardo Corona Martínez, quien es el particular de Guinto Sierra”.
Ahora Donald Trump amenaza al régimen sirio por el ataque. “Son actos de odio intolerables; esas muertes son una afrenta a la humanidad” menciona el Globocop imperialistas, mientras amenaza con muerte a una nación moribunda, olvidada por la comunidad internacional pero agredida y ultrajada por los dueños del capital, quienes buscan un nuevo posicionamiento geopolítico, sin importar arrasar con la vida de niñas y niños, mujeres, hombres y ancianos. ¿Trump criticando actos de odio?
En México, en Michoacán, no se espera la incursión de fuerzas militares estadounidenses, pero sí las de las fuerzas policiales y quizá militares para emboscar no sólo a Arantepacua, sino a las normales rurales y las comunidades que han optado por ser autónomas. En Medio Oriente se juegan intereses políticos y económicos mezquinos; en Michoacán se juega una candidatura a la presidencia, por parte de un represor, miserable y autoritario hombre de izquierda, Silvano Aureoles Conejo. En ambos casos, se demuestra lo repugnantes que pueden ser algunos políticos.
Solo hay que recordar que tanto se atentó con armas contra la vida de niñas y niños, mujeres y hombres y personas de la tercera edad de igual forma en Khan Sheikhoun que en Arantepacua.
Picaporte
“Lamentar la desaparición del imperio azteca es como mostrar pesar por la derrota de los nazis en la Segunda Guerra Mundial. La cultura azteca era un totalitarismo sangriento fundado en los sacrificios humanos”, señaló en conferencia el presidente de Radio y Televisión Española (Rtve), José Antonio Sánchez. Ya ven que los gachupines alpargateros solo vinieron a América a establecer un diálogo respetuoso con las culturas. Además de un pobre análisis histórico y una equiparación desafortunada, ¿a qué lugar querrá este idiota comunicador que le pongamos ofrendas y agradecimientos a los asesinos y violadores españoles que llegaron a América a conquistarla, a devastarla?