En el género femenino el uso de maquillaje tiene como finalidad ocultar o corregir defectos físicos, destacar la belleza, lucir hermosas, pero también se usa si hay algún objetivo de conquista, además tiene como propósito llamar la atención, ser atractiva para gustar y enamorar al sexo opuesto, pero debe tenerse cuidado de no exceder en el uso del maquillaje pues puede denotar la falsedad de la belleza o bien mostrar una imagen desastrosa. Por analogía algo similar ocurre en la política cuando se utiliza el “maquillaje de cifras” en los indicadores de medición económica y social, se trata de poner bonito, bello, atractivo a un gobierno para quien esté al frente de él pueda catapultarse, lograr enamorar y seducir a quienes serán los electores que le llevarán a cumplir sus metas políticas presentes o futuras.
Max Weber establecía que quien hace política aspira al poder para la consecución de fines idealistas o egoístas es decir el poder por el poder, pero sea cual sea la razón, quien aspira conquistar poder político para mandar y hacerse obedecer, se puede valer de distintos medios para obtenerlo. Una de esas formas para conseguir el poder es a través de acciones que representen resultados y beneficios, se dice actualmente, buenos gobiernos, excelentes resultados con gobernantes extraordinarios.
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Por esta razón ha sido una práctica recurrente de quienes ostentan un cargo de gobierno ensalcen y magnifiquen lo que han hecho en el cargo, para adquirir la aceptación de la población con el objetivo de edificar sus proyectos políticos. De ahí que para mostrar su efectividad como gobernantes hagan uso de la “cosmética gubernamental” para interpretar a modo los indicadores económicos y sociales, por ello son inexactos y asimétricos con la realidad, en palabras coloquiales, maquillaje de cifras o resultados, implican mentiras y engaños deliberadamente construidos, para manipular la voluntad de los ciudadanos.
En la agonía del mandato constitucional del actual gobernador Rafael Moreno Valle, académicos e investigadores de instituciones de educación superior públicas y privadas, así como organizaciones civiles y no gubernamentales han documentado con datos duros y rigor metodológico las contradicciones e inconsistencias del discurso del gobernador con la realidad económica y social, amén de lo jurídico-político con rasgos distintivos de totalitarismo y vasallaje, de ello han dado cuenta y dejado constancia los medios de comunicación, aun los que en el pasado omitían opiniones críticas contra el gobierno de RMV.
Querer presentar al Estado de Puebla como modelo creado y desarrollado por RMV, logrando fomento del crecimiento económico, inversión, empleo, salarios dignos, estabilidad de las finanzas públicas, de un Estado más equitativo por la justa distribución del ingreso y la riqueza, garante de libertades y dignidad de los poblanos, es una soberana burla que tiene como templete la simulación y engaño.
¿Es el modelo que pregona para gobernar al país en su aspiración presidencial? ¿Dónde están los resultados y beneficios reales para la mayoría de los poblanos distribuidos en los 217 municipios? ¿Así gobierna un hombre con capacidad, experiencia y efectividad?
¿Dónde escondemos nuestra realidad ante el escenario nacional: crecimiento económico incipiente en 6 años que coadyuvo a incrementar la desigualdad social, la marginación de la población, la exclusión social, deterioro del nivel y calidad de los poblanos en territorio poblano, acumulación de ganancias a costa de salarios mínimos, la concentración, fuertes asimetrías y contrastes entre ramas económicas y regiones?
Mediáticamente exhibir a Puebla con “maquillaje de cifras” e imágenes para presentarlo como un Estado moderno, competitivo y bonito como estrategia electoral en pretensiones presidenciales, me parece pernicioso, por decir lo menos.
Rumbo a la sucesión presidencial, querer tapar el sol con un dedo, como dice la picaresca política…”sol a medio día, tarde dura y noche fría”