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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Canibalismo en los partidos políticos

Las nuevas formas del pragmatismo político. Maquinaria electoral. Canibalismo y golpes bajos

Nicéforo Rodríguez Gaytán

Líder estudiantil. Miembro del PSUM, PMS, PRS y PRD. Estudió de nivel medio, superior y Posgrado en la BUAP. Doctor en Ciencias Políticas UNAM. Profesor investigador, Facultad de Derecho y C.S. BUAP

Jueves, Septiembre 1, 2016

Pragmatismo, divisiones internas

Una de las razones de ser de la existencia de los partidos políticos fue para articular al Estado con la sociedad, por lo tanto los partidos políticos han sido un espacio de expresión de intereses diversos tanto colectivos como individuales, por lo que los heterogéneos grupos e individuos que ahí convergen requieren de participar para poder representar sus intereses, pero a pesar de los intereses particulares que puedan tener, como colectivos o ciudadanos, para que puedan alcanzarlos debe predominar el interés común sobre el interés individual, pues si se pone en riesgo la sobrevivencia de la organización partidista se ponen en peligro los intereses que ahí se congregan.

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Esto ha influido para que los partidos políticos además de establecer estrategias para la lucha política electoral, lleven a cabo procesos evolutivos que los han hecho transitar de instituciones políticas con bases ideológicas para buscar la afinidad de adeptos, a partidos profesionales electorales ganadores de elecciones, que a través de tácticas mercadotécnicas y de ingeniería electoral realicen  coaliciones entre partidos políticos de distinta postura ideológica, pues lo que interesa es la mayor cantidad de votos y la suma de los mismos para ganar elecciones, acceder y permanecer en el poder.

Rumbo al 2018, tres aspectos centrales serán motivo de atención de las elites partidarias: control de la estructura de poder interno, nominación de candidaturas y utilización  de recursos financieros para las campañas electorales.

La estructura partidaria integrada por los órganos de dirección, decisión colegiada y representación, son estratégicos para fincar hegemonías o coaliciones dominantes internas derivado de acuerdos cupulares entre facciones que hacen posible equilibrios coyunturales asignando cotos  de poder, ello en razón de las “canicas” con las que cuentan para jugar: corriente ideológica a la que pertenecen, presencia en movimientos sociales, organizaciones corporativas reales o de membrete que presumen, padrino o padrinos políticos con los que cuentan, militantes en distritos y secciones electorales, comités municipales, representación política en cabildos a través del numero de regidores, presidentes municipales afines, diputados locales o federales y senadores. En la práctica la política de alianzas internas se mueve en razón de intereses de grupos facciosos ansiosos de llegar al poder público, lo importante es jugar,  para ganar de lo más a lo menos, negociar, presionar, siempre negociar, ser tomado en cuenta permite estar en la jugada, en suma la política partidaria real al desnudo.

A la nominación de candidaturas a los espacios de representación política y promesas de trabajo como funcionarios públicos le es innata una contradicción: son muchas las solicitudes,  aspiraciones y escasos, limitados, los lugares. ¿cómo se asignan y se distribuyen?. El primer criterio practico es la asignación de candidaturas desde las dirigencias nacionales, recomendaciones de gobernadores, exgobernadores, familias caciquiles, senadores, las candidaturas dadas a los partidos que integran coaliciones electorales; un segundo criterio es el mecanismo de nominación mediante encuesta, tómbola, seccionales, convención de delegados; hay que tener presente la cuota del 50% de candidaturas de género; así mismo la competencia y competitividad de los opositores, si es una candidatura uninominal o plurinominal; para la “chamba” o el “hueso” esperar si se gana o se pierde el gobierno federal, estatal o municipal.

Empíricamente en muchos casos no van a la segura, es un “volado”, expectativas, esperanzas, incertidumbre. En la rebatinga de candidaturas los “golpes bajos”, “patadas bajo la mesa”, amenazas,  filtraciones, intrigas, expedientes negros, inversiones, cuentas bancarias, amasiatos, preferencias sexuales, hijos fuera del matrimonio, fortunas mal habidas, corren como barrancadas de lodo, agua sucia y piedra que sepultan aspiraciones y futuros políticos. Un agregado importante en la asignación de candidaturas que no se debe olvidar, es que independiente de  cómo se gane la elección y en dónde haya o no exista alta competitividad electoral y el triunfo está garantizado es deber  la sumisión absoluta, simplemente obedecer al amo.

En el pasado se valoraba en el candidato la identidad con los principios del partido, militancia probada, lealtad,  capacidad, liderazgo y legitimidad social, las preguntas obligadas eran: ¿porque quieres ser candidato?, ¿para qué quieres la candidatura?, ¿quiénes te apoyan?... en el presente la principal interrogante que aparece es  ¿con cuánto dinero cuentas para ganar?, si hay solvencia económica la respuesta es ¡¡¡ cuánto cuesta la candidatura y con quién me entiendo !!!, si el político es  de recursos financieros limitados o sea un pobre político, entonces, si es “audaz y emprendedor” crea su red de financiamiento, con empresarios, contratistas de infraestructura, barones inmobiliarios, arrendatarios, concesionarios, crimen organizado, narcotráfico, traficantes de todo tipo, con el compromiso de garantizar negocios privados con recursos públicos, encubrimiento, cumplir los compromisos contraídos de complicidad desde el amparo del poder, faltar a la palabra se paga con la muerte o la de algún familiar querido.

Aun con todo ello se impone pragmáticamente el deseo irrefrenable de algo que no se tiene, ello provoca la obsesión de eliminar al otro, el canibalismo político emerge con su insaciable hambre de tener poder político, en la práctica se genera el conflicto de intereses y la división interna, traiciones, engaños, compra de conciencias, venta de estructuras y promesas de futuro, se convierten en prácticas recurrentes, conductas cotidianas,  es la constante actual, es el nuevo  patrón de conducta político electoral.

Los principios, la ortodoxia, el deber ser se han convertido en quimera: El pragmatismo, eclectisismo, la heterodoxia, la efectividad en los resultados forman parte de nuestra realidad, es la nueva manera de hacer política, no importando los medios, nuevos tiempos se imponen para hacer posible con efectividad campañas ganadoras para ejercer poder político institucionalizado, donde legal y legítimamente el gobernante manda y el gobernado obedece…para el político profesional, pragmático, es lo sublime del poder político: mandar y hacerse obedecer, para obtener los máximos beneficios económicos… el bien público es asunto del pasado, son ideas de los antiguos.

nish76@hotmail.com

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