¿O hay algo más de fondo?
En fechas recientes hemos tenido el gusto de disfrutar de la presencia de don Francisco Adame Díaz como invitado en el programa “Itinerantes” que se transmite martes a martes de 2 a 3 de la tarde por la página “México Prioridad”, hace alguna semanas don Francisco comentaba que se observaba crecimiento moderado en los Estados Unidos, situación que permitiría pensar en una perspectiva previsible favorable para el ejercicio fiscal correspondiente a 2017, ello por nuestro entrelazamiento con la economía de aquel país.
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Unos cuantos días después, el sub secretario de Hacienda Fernando Aportela Rodríguez anunciaba a la opinión pública que sería necesario reducir las expectativas de expansión económica para nuestro país para el siguiente ejercicio fiscal, en virtud de que la producción industrial en los Estados Unidos tendería a la baja; con tal motivo le reclamamos al aire a don Francisco sus aseveraciones vertidas con antelación, hasta le dijimos : “ya está Usted igual o peor que su amigo el ex secretario Gil Díaz”; sin embargo, al parecer todo indica que ahora habrá que disculparse públicamente con don Francisco Adame teniendo en cuenta que este 26 de agosto Janet Yellen, en su carácter de Presidenta de la Junta Central del sistema de Reserva Federal de los Estados Unidos, ha señalado que el crecimiento en la plantilla laboral en fechas recientes, permite pensar acaso en que el célebre “ Comité de Mercados Abiertos” de la Reserva Federal aumente las tasas referenciales de interés en el país vecino del norte antes de que culmine el presente año.
Claro que, si tanto Francisco Adame como Janet Yullen saben bien lo que dicen y nos vemos obligados a disculparnos con nuestro invitado por decirle que ya estaba peor que su amigo y tocayo don Francisco Gil, entonces, por principio de cuentas, quien no tendría idea del mundo en el que vive es el subsecretario Aoprtela, a menos que, los indicadores económicos nos coloquen en el que los Estados Unidos aumenten su nivel de ocupación al unísono de que desindustrializan su actividad económica.
En los años 80, se instrumentaría una peculiar política económica en los Estados Unidos a la que la prensa bautizaría con el significativo nombre de la “Reganomics”: implementada en medio del debate suscitado a nivel planetario con motivo de las negociaciones de la “Ronda Uruguay” en el marco del GATT de 1947 y en el que se debatía no sólo la liberalización del comercio de mercaderías sino fundamentalmente de servicios, del desmantelamiento de importantes plantas industriales muy particularmente en el ramo automotriz, y de una agresiva política anti sindical iniciada por la Casa Blanca pese a que el presidente habría iniciado su carrera política años atrás, precisamente en el movimiento sindical como líder del sindicato de actores; la “Reaganomics” se caracterizaría por la expansión desbordante en el sector terciario de la economía; los Estados Unidos no sería ya la locomotora de la economía del mundo como lo había sido desde los años de la “Guerra”, interrumpiéndose de manera al parecer definitiva el consabido escenario en el que la expansión de la industria norteamericana traía consigo con compras y pedidos de por medio de la expansión de la economía del mundo, en tanto que el freno de sus actividades la astringencia del gasto y la temida austeridad en el planeta entero.
¿Acaso el legado de Obama será equivalente y proporcional al nivel de desequilibrios que se manifestó con la recesión vivida en medio de la Primera Guerra del Golfo? O, en contrapartida, ¿podremos muy bien seguir en nuestros cotorreos respecto a las disparidades de opiniones de economistas de amplia solvencia profesional como don Francisco Adame y el sub secretario Aportela? El futuro cercano e inminente nos responderá.