Me tomó por sorpresa en mi Twitter y luego en medios locales el comentario de que Puebla podría ser el Silicon Valley Mexicano según Luis Sánchez Stone, director general de ErgoSolar y de José Antonio Quintana, presidente de Coparmex Puebla, por separado. En otras palabras, esto quiere decir que Puebla, como ningún otro lugar en el país, tiene lo necesario para ser el puntero de la innovación en la industria de las tecnologías de la información (TI).
Perdón, pero tengo que desmentir este pretencioso (y choteado) comentario; por más que mi corazón deseara que la Ciudad de los Ángeles pudiera estar a la altura de ese sobrenombre. Para ello, a continuación menciono los argumentos de los optimistas y los contrasto con un poco de realidad:
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1. Al ser Puebla reconocida por la UNESCO como Capital de la Innovación y el Diseño, nos encontramos en una posición ventajosa.
Verdaderamente es de reconocerse el esfuerzo que se ha hecho desde la sociedad civil, las empresas, los líderes y el gobierno para lograr dicho reconocimiento, no digo que no, ni lo minimizo. Sin embargo, el reconocimiento de la UNESCO destaca el valor de nuestra ciudad en términos de artesanía y arte local, diseño, producción cinematográfica, gastronomía, literatura, música y artes visuales. No veo, por dónde tenga que ver con las TI.
2. Por el número de universidades y universitarios locales y foráneos.
Es cierto que Puebla tiene un número importante de universidades en comparación con otras ciudades del país, pero te invito a hacer la prueba, ¿puedes recordar el nombre de 10 universidades en este momento?, ¿a partir de qué número empezaste con las “chafitas”? La calidad de nuestras universidades no está a la altura.
Incluso tomando como referencia a las 5 universidades de mayor calidad, dudo que pasen la prueba de un escrutinio más detallado como: 1) cuánto invierten en investigación, desarrollo e innovación (I+D+i), 2) cuántos estudiantes tienen matriculados en programas de tecnologías de la información y estudios afines, 3) cuán significativos han sido sus contribuciones (si las hay) a la industria local de las TI.
Aunado a los contrargumentos de estos dos puntos se suma todavía que el presupuesto de nuestro Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Puebla, quien debiera ser la parte gubernamental responsable de alcanzar las exigencias de este utópico apodo, fue de sólo el 0.04% del total de los egresos estatales de este 2016.
En fin, ojalá pudiera estar equivocado y que en unos años me tenga que retractar de esta opinión. Pero, por la evidencia que tengo hoy, Puebla es una ciudad valiosa por muchas cosas entre las que no se cuentan: el desarrollo tecnológico, la investigación, la innovación en los sectores productivos tradicionales ni de las TI, en fin, nada que lo haga destacar como el Silicon Valley Mexicano. De hecho, cabría mejor preguntarnos en qué podemos posicionarnos como puntero nacional dadas las condiciones sí tenemos.