El gobernador corrigió la plana a uno de los compromisos que hizo a los empresarios poblanos durante su campaña. Siempre no va a reducir el Impuesto Sobre la Nómina (ISN) del actual 3% al 2% que había dicho al principio.
Este periódico digital, anunció este lunes que el gobernador se reunió con Carlos Montiel Solana, representante del sector empresarial poblano, con la intención de plantear un mejor uso para este 1% del ISN que está en la mesa de negociación.
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Según un comunicado, este dinero se destinaría a fortalecer la competitividad en Puebla a través inversión en innovación, ciencia y tecnología, así como para fomentar la contratación de menores de 29 años.
Bueno… Hasta aquí todo parece en orden, al menos el gobierno está comprometiendo el uso de esos recursos para el beneficio del desarrollo económico del estado. Sin embargo, me atrevo a hacer algunas sugerencias sobre estos recursos que, de alguna manera, son de todos los poblanos.
La idea de que el gobierno recaude dinero en forma de impuestos es para que los recursos se redistribuyan y financien programas, políticas, infraestructura, etc. que den seguridad y bienestar para todos los habitantes, compensando las carencias de quienes menos tienen.
En este sentido, si vamos a buscar que el dinero público genere el mayor beneficio posible, hay que tener cuidado que esta “etiqueta” que se le está poniendo al 1% no genere más perjuicio que beneficio. Por ejemplo, que se use para beneficiar a empresas extranjeras asentadas en Puebla, más que a aquellas que son de capital poblano; o que la contratación de jóvenes genere despidos o falta de empleos para personas de más de 50 años.
Y aquí es donde quiero compartir una inquietud, o una sugerencia. ¿Qué tal si aprovecháramos esos recursos para temas directamente relacionados con mejorar la actividad productiva de los sectores más desprotegidos de la sociedad? Se me ocurre un esquema de microcréditos para pequeños productores, o fortalecer las cadenas productivas que se proteja y asegure la venta del producto del campo poblano con mayor valor agregado, o para la creación de cooperativas. Sólo por mencionar algunas.
Y, si me permiten ir más lejos, ¿por qué no dejar que esos recursos se agrupen en un fideicomiso que pudiera ser administrado por una fundación u organización de la sociedad civil que se dedicara a identificar y seleccionar los mejores proyectos que impulsen la productividad en Puebla?
No es nada de otro planeta, simplemente es aprenderle un poco a lo que ha hecho el empresariado y el gobierno estatal chihuahuenses; buscando que los recursos generen impacto social y, a la vez, un efecto dominó positivo para que las empresas poblanas crezcan, generen más empleo y saquen adelante a nuestra entidad.