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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El reto de la Izquierda y el PRD

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René Sánchez Juárez

Politólogo y Maestro en Ciencias Políticas. Académico de la BUAP. Sindicalista y dirigente FROC-Puebla. CONLABOR. Ex Diputado Local y Federal

Lunes, Julio 18, 2016

La renuncia del Presidente del Partido de la Revolución Democrática (PRD), el pasado 16 de junio, abrió el proceso para elegir a la nueva dirigente del histórico partido de izquierda, quien enfrentará trascendentales decisiones para el futuro inmediato.

Aguistín Basave dejó la presidencia después de las derrotas que sufrió el pasado 5 de junio, a decir de él, no tuvieron nada que ver los resultados; sin embargo, es natural su renuncia después de no conseguir posicionar al partido como la primera fuerza de izquierda del país y llevarlo además a ser la cuarta fuerza política a nivel nacional.

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La historia del PRD se remonta a 1989, año de su fundación con figuras como Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez, quienes crearon la corriente democrática dentro del PRI, para después separarse del mismo e impulsar la candidatura del ingeniero Cárdenas a la presidencia de la Republica creando el frente democrático nacional al que se sumaron militantes históricos de la izquierda a nivel nacional como, Heberto Castillo y Gilberto Rincón entre otros, apoyado por el Partido Popular Socialista, el Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional y el Partido Mexicano Socialista, además de importantes movimientos sociales. A partir de entonces, la izquierda se unificó como “marca”. Es así que el 5 de mayo de 1989, el Partido Mexicano Socialista cede su registro al naciente Partido de la Revolución Democrática.

En el año 2000, paradójicamente con el triunfo de Fox y del PAN en la elección presidencial, el Ing. Cárdenas obtenía la victoria en el entonces Distrito Federal en donde el PRD sigue gobernando hasta la fecha pero con una fuerte presencia del partido de López Obrador.

En el 2006 con AMLO como candidato a la presidencia el PRD se convirtió en la segunda fuerza política en la Cámara de Diputados y la tercera en la de Senadores. Con la  fundación de Morena y la salida de Andrés Manuel López Obrador y sus seguidores dentro del PRD, se provocó un cisma que pone en riesgo la supervivencia del partido. Eso las “tribus” perredistas lo saben pero a veces parece que sólo les preocupa la “franquicia” y las jugosas prerrogativas electoreras por lo que se sienten más cómodos en la oposición, que como partido en el gobierno.

La prueba de esto fue la elección del 2015 para renovar la Cámara de Diputados y 2016 donde estuvieron en juego 12 gubernaturas en este proceso el PRD, fue “rebasado por la izquierda” y Morena se posicionó en estos estados como tercera fuerza política y  como el principal opositor del régimen.

Al PRD le  ha afectado, entre otras cosas, la falta de unidad orgánica de sus “tribus”, la ausencia de un liderazgo moral, los errores en la definición de coaliciones electorales con el PAN en algunos estados como Puebla, cuya consecuencia es que hoy pasó a ser la cuarta fuerza electoral, incluso en la Ciudad de México, al grado de que en la próxima elección podría perderla ante Morena que tiene la mayoría en la Asamblea Legislativa y gobierna cinco delegaciones.

Las propuestas para presidir al PRD estaban entre Alejandra Barrales, exsecretaria de Educación Pública de la Ciudad de México y el senador Pablo Gómez. De acuerdo a las votaciones la ahora presidenta del PRD obtuvo 264 votos, mientras que su adversario 58. Con lo que las riendas del Partido las llevará Alejandra Barrales, quien ha sido senadora, diputada federal y legisladora de la Ciudad de México.

La tarea no es fácil, sobre todo cuando Pablo Gómez ha declarado: "Hemos llegado al final del partido que surgió como el más independiente...A ver quién apaga la luz". El reto para la dirigencia perredista pasa por la elección del próximo año de gobernadores en la que el Estado de México se convertirá en la cereza del pastel para las oposiciones al PRI y al proyecto sucesorio del presidente Peña Nieto.

El 2018 será un año decisivo en el ámbito electoral, pero hoy el mayor desafío es reconstruir al PRD para convertirlo en una opción progresista de izquierda, creando un proyecto alternativo de país viable ante el modelo neoliberal predominante en México y en el mundo, definiendo una nueva identidad alejada de las pugnas internas y de las complicidades con el régimen político que tanto daño le han hecho a este instituto político. La disyuntiva es más compleja de lo que parece pues hoy para ganar elecciones las coaliciones se han vuelto necesarias. Para empezar el PRD podría impulsar una reforma electoral para que en el 2018 se establezca la segunda vuelta en las elecciones  a nivel presidencia de la republica y gobernadores, así serán los electores los que definan quien gobierna y los partidos deberán responder al interés de sus mandantes y no de sus oligarquías. De eso se trata la democracia ¿o no?

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