El pasado 19 de abril de 2026, un accidente vial en la Sierra de Chihuahua dejó cuatro personas muertas: dos agentes estadounidenses y dos funcionarios mexicanos, incluido el director de la Agencia Estatal de Investigación. Inicialmente, las autoridades estatales lo describieron como un “accidente de tránsito” ocurrido al regreso de un operativo contra narcolaboratorios de drogas sintéticas.
Los estadounidenses fueron presentados como “instructores de la Embajada de Estados Unidos” que impartían un curso sobre drones y se unieron al convoy por solicitud de traslado. Sin embargo, en las horas siguientes se reveló que se trataba de dos agentes de la CIA que participaban directamente en la operación.
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El gobierno federal, a través del Gabinete de Seguridad, aclaró que ninguno de los agentes contaba con acreditación formal para actividades operativas en territorio nacional. Uno ingresó con pasaporte diplomático y el otro como turista, sin permiso para realizar labores de inteligencia o seguridad. Además, el Ejecutivo federal no tuvo conocimiento previo de su participación en el operativo conjunto con autoridades de Chihuahua.
Durante un acto en Hidalgo, la presidenta Sheinbaum fue tajante: “Por más que algunos quieran traer la intervención, la patria se defiende”. Recordó la historia mexicana de independencia y la invasión estadounidense que se llevó la mitad del territorio para subrayar que “no se puede poner en riesgo la soberanía que le ha costado mucho al pueblo de México”.
La mandataria insistió en que México colabora con Washington en materia de seguridad, pero “siempre con respeto absoluto a la soberanía nacional, la reciprocidad y sin subordinación”. Desmintió que se tratara de un simple curso de drones y confirmó que los agentes operaban conjuntamente con el gobierno estatal, lo que generó un “vacío informativo” atribuido a Chihuahua.
La importancia estratégica de la soberanía frente a Estados Unidos
En un contexto de presión por el combate al fentanilo y los cárteles, la controversia recuerda que la cooperación en seguridad no puede traducirse en operaciones encubiertas que eludan al gobierno federal.
México reafirma que la colaboración es bienvenida, pero solo bajo el marco constitucional y sin poner en riesgo la independencia nacional. La patria, como enfatizó Sheinbaum, se defiende preservando el control absoluto sobre su territorio y sus decisiones. Este caso no solo expone la relación bilateral, sino que fortalece la determinación mexicana de no subordinar su soberanía a ningún interés extranjero.