El tiempo para crear una imagen e impactar en el electorado en todo el estado se acabó… A casi un mes de la jornada electoral, es casi imposible modificar una tendencia, que hasta el momento ha sido tan marcada. Por eso no es casualidad que las campañas negras de los dos candidatos que tienen posibilidades reales de disputarse la gubernatura se salieran de control, sobre todo cuando los números de las encuestas no están beneficiando a Blanca Alcalá, y en cambio, le otorgan una ventaja que día a día va acumulando el candidato morenovallista Tony Gali.
De ahí que el nerviosismo y la desesperación, principalmente en el lado de los priístas, provocaran un movimiento inusual en las campañas políticas en Puebla: que la batalla cambiara de escenografía y emigrara a los tribunales con denuncias penales por “enriquecimiento ilícito, cohecho, lavado de dinero, tráfico de influencias y peculado”.
Más artículos del autor
De pena ajena.
Esto en ambas vías: Alcalá acusa a Gali, y Tony acusa a Blanca.
La exhibición de ambas figuras públicas, sin lugar a dudas, desconcertará al electorado, y como primer efecto, puede ser que opte por no ir a votar. Pero la principal incógnita es si este efecto logrará el contrapeso en la balanza para que Alcalá logre por fin superar a Tony, situación que no ha sucedido desde antes del arranque oficial de las campañas hasta el momento.
Este cambio de estrategia, de llevar la campaña negra a los tribunales, sin lugar a dudas perjudica a quien va a la cabeza, y podría darle cierta ventaja a Alcalá, quien ya de por sí estaba enredada con sus propias declaraciones patrimoniales del 3 de 3, que al final de la historia, no fueron obligatorias, y provocó que Alcalá mostrara sus cartas en la partida de forma innecesaria.
De ahí que los panistas fueron tentados por el diablo para exhibir las inconsistencias de la declaración patrimonial de la exalcaldesa y sacaran la historia de varias propiedades que no había reconocido, como las gasolineras, la constructora, casas, edificios y otras edificaciones millonarias.
La respuesta del PRI fue de igual magnitud: restaurantes, centros nocturnos, casas en la playa y un serial de propiedades del candidato panista y su familia.
Para ser honestos, el tiro de gracia que supuestamente habían confeccionado los asesores tonygalistas les salió por la culata.
Y por fin los priístas despertaron para aplicar dos buenos derechazos, cuando la verdad es que la campaña de Alcalá ya estaba en la lona.
El exceso de beligerancia de los panistas fue el antídoto que revivió al PRI.
Este nuevo aire para los blanquistas los coloca en una posición de contraataque que ya habían perdido.
Ahora los esfuerzos de los panistas están orientados a limpiar el rostro de su candidato, cuando su única preocupación era seguir caminando tranquilamente, pero seguros, por un andador llano, a falta de una auténtica adversaria.
Y si Alcalá no aprovecha este golpe de suerte que la vida le da, entonces estaos hablando de que este episodio se trató de una llamarada de petate… una más, para continuar con su campaña descafeinada, desordenada y sin iniciativa.