La primera repercusión de la detención del priísta-marinista Javier García Ramírez en París, Francia por la Interpol, acusado de enriquecimiento ilícito, será para la candidata a la gubernatura Blanca Alcalá Ruiz.
Vaya manera de revivir al sabor amargo del ‘gober precioso’.
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Aunque la Interpol anunció en el 2012 que García Ramírez fue incluido en la lista de ‘los más buscados’ fue hasta el 2016, y precisamente en plena competencia por el gobierno de Puebla, cuando por fin se logra su captura (el reciente 11 de abril).
¿Será que la suerte le está dando la espalda a Alcalá?,
O será que en la política no hay casualidades.
Como sea, que en este momento uno de los funcionarios más cercanos a Mario Marín, y que fungió como secretario de Desarrollo Urbano y Obra Pública, tanto en su trienio municipal como en el sexenio de su gobierno, cuyo nombre se barajó como alternativa para convertirse en candidato a la presidencia municipal, y después como aspirante al gobierno del estado, se convierta en noticia nacional, y con alcances internacionales, al único que afecta de manera directa es al PRI, y por ende, a su candidata al gobierno del estado.
Aunque Blanca Alcalá responda en un video que se está viralizando en las redes sociales para defenderse de los ataques sobre su vinculación política con Mario Marín (de frente, en una toma casi en close up, sostiene que ni preciosa, ni bonita…), el hecho de que se haya tomado una foto que los muestra en un gran abrazo en su arranque de campaña con Mario Marín, es más que suficiente para que permanezca en el imaginario colectivo que, al ser del mismo partido, tienen una vinculación, sobre todo cuando se habla que fue el propio Marín quien corrió con todos los gastos para la movilización de ése día en favor de Alcalá.
Pero el escándalo de García Ramírez no es un caso aislado en el camino descendente en la popularidad de la candidata del PRI.
Desde la semana pasada varios medios de comunicación han publicado los resultados de distintas encuestadoras (Demotecnia, Más Data, el Financiero, etc.) en los cuales coinciden que el empate técnico entre el candidato del PRI, Tony Gali, con el de Blanca Alcalá se desplazó de los 2 puntos a los 6 puntos de diferencia, con ventaja para Gali.
No es fortuito.
Ya hablamos de varios factores que están pesando negativamente en la imagen de la priísta: exceso de tibieza, no presentar un discurso fresco y novedoso para el elector, mantenerse al margen en la crítica a su competencia directa: Gali y al gobierno actual, sin propuestas de solución para los problemas reales que aquejan el estado… en fin.
Los efectos dañinos del caso García Ramírez estarán por verse pronto, pero no hace falta ser adivino para pronosticar que será un fuerte revés para la candidata.
Si Alcalá no reacciona y comienza una campaña combativa, entusiasta, novedosa, y compromete el apoyo total del CEN de su partido, empezando por las figuras de peso (Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa, Osorio Chong, etc.), será muy complicado retomar el rumbo de su barco que la lleve al puerto deseado: Casa Puebla.
Se queja de que el gobierno morenovallista la está bloqueando… pero sólo es eso: una simple queja. No un contraataque.
Esto es una competencia por el gobierno del estado.
Si ‘la campaña blanca’ le funcionó a Alcalá cuando buscó la presidencia municipal, fue porque Toño Sánchez Díaz de Rivera era un pésimo candidato, y sus famosas ‘toñadas’ firmaron su derrota de ante mano: error tras error de un señor canoso y gris.
Toño Sánchez no es Tony Gali.
Y el Pan de allá y entonces no es el PAN con la estructura impresionante que cobija Rafael Moreno Valle.
Si no deja atrás su ‘campaña blanca’, si no se pone los guantes y se defiende, saca la casta y demuestra de lo que es capaz, el olor a la derrota empezará a expandirse antes de tiempo.
Y será demasiado tarde.