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OPINIÓN

El PAN, su origen ideológico y pragmatismo sin escrúpulos en la sucesión gubernamental en Puebla

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Nicéforo Rodríguez Gaytán

Líder estudiantil. Miembro del PSUM, PMS, PRS y PRD. Estudió de nivel medio, superior y Posgrado en la BUAP. Doctor en Ciencias Políticas UNAM. Profesor investigador, Facultad de Derecho y C.S. BUAP

Jueves, Marzo 10, 2016

Primera de tres partes

Para analizar el origen y funcionamiento de los partidos políticos desde la perspectiva teórica, pueden observarse tres formas principales para definirlos y reflexionar sobre ellos, esto es, ver al partido político como: una organización, una institución, un sistema o subsistema, no obstante en cualquiera de sus acepciones, los partidos políticos tuvieron un origen clasista, selectivo, por lo que se les denominó partidos de cuadros; posteriormente evolucionaron y se transformaron en partidos representantes de masas con orientaciones ideológicas, lo cual, fue útil con el objeto de acrecentar el número de sus afiliados, para mudar en partidos profesionales electorales, escoba o atrapa todo, en donde su objetivo esencial ha obedecido al establecimiento de estrategias orientadas a mantener en el poder a las élites que representan, teniendo como sustento las reglas establecidas por los sistemas electorales.

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En el sistema político mexicano y de acuerdo con su sistema de partidos,  el Partido Acción Nacional (PAN) es uno de sus integrantes, siendo el caso que nos ocupa, en esta tesitura por su origen, ha sido caracterizado ideológicamente como un partido conservador, con principios y vinculaciones de índole religioso, así también con nexos con el Departamento de Estado Norteamericano, por ello, es ajeno al liberalismo político, la democracia y el socialismo, con este rasgo distintivo, no es casual que estudiosos de los partidos políticos en México,  le hayan adjudicado en el pasado tendencias fascistas y por tanto, totalitarias por sus acciones y protagonismo político a través de sus organizaciones como el M.U.R.O. (Movimiento Universitario de Renovada Orientación),  D.H.I.A.C (Desarrollo Humano Integral A.C.), la U.S.E.M. (Unión Social de Empresarios Mexicanos), de ahí la manifestación de sus consignas en el pasado, como: “cristianismo si, comunismo no”.

El PAN también se ha identificado como una organización con funcionamiento elitista por los instrumentos que establece para la selección de sus militantes y por dar cabida a miembros del sector empresarial, a esto se suma que en su seno, han predominado grupos de interés y familias que como dueños o propietarios del partido deciden de manera unilateral las reglas de funcionamiento de la vida interna del partido e inciden en el comportamiento político electoral. 

Históricamente la existencia del PAN cobra significado en contraste con las ideas socialistas y  por  autoerigirse como una alternativa de oposición al Partido Nacional Revolucionario( PNR) que después fue denominado Partido Revolucionario Institucional (PRI), el cual como partido hegemónico, clientelar y corporativo impedía la competencia, convirtiéndose en una maquinaria  electoral aplastante que garantizaba el “carro completo”.

El PAN ha sido tipificado como un partido de derecha, coexistiendo en su interior posiciones de centro moderado y de ultra derecha asociadas al “Opus Dei”. Esta condición ha traído consigo el uso de calificativos como: confesionales, reaccionarios, persignados, doctrinarios, ortodoxos, en suma rancios. En su reestructuración y modernización como partido profesional electoral, emergió una nueva casta los “barbaros del norte”, los neo doctrinarios, los “nuevos panistas”, la heterodoxia  vio la luz pública con el objetivo de convertir al PAN, en un instituto político, moderno, profesional, competitivo y ganador de elecciones para llegar a ejercer el poder presidencial.

En Puebla se ha repetido el modelo de un partido que surge como la  amalgama de iniciativa privada, intereses del clero, profesionistas universitarios, miembros de familias de la clase media y alta. Ha pasado de ser un partido de oposición presencial, simbólica, contestatario y de resistencia cívica a un partido de cuadros que reclutaba  a personalidades de prestigio profesional, social, o económico, para erigirse en un partido profesional electoral sin soporte de estructura territorial en el Estado. Sus áreas de influencia estuvieron delimitadas por décadas en centros urbanos como Puebla, Atlixco, Tehuacán y San Martin Texmelucan. La competencia electoral lo convirtió en un partido urbano con escaso fortalecimiento en zonas semiurbanas y rurales. Su lucha por la representación política y ascenso a espacios de poder público se inició en los municipios, siendo la plataforma de impulso para alcanzar diputaciones locales y federales, como preámbulo para ganar la gubernatura, siendo altamente competitivo con su candidato y “pastor” Francisco Fraile García.

A partir de este hecho se marca para el PAN, la etapa de un partido de alta competitividad electoral, una verdadera alternativa para los electores ante el descontento y hartazgo del PRI, la consecuencia e ironía  de ello han sido las pugnas internas, confrontaciones abiertas o soterradas por la estructura partidista, la presidencia del CDE, candidaturas al senado de la república, diputaciones locales y federales, presidencias municipales y regidurías. La política de eliminación y exclusión entre las facciones partidarias y familias, polarizó los ánimos y fobias de los liderazgos locales, obstaculizando la reconciliación y acuerdos  como estrategia para avanzar en la consolidación de un ambiente de unidad y fuerza electoral de alta competitividad para ganar la gubernatura con un militante de cepa panista, ello, antes de que Rafael Moreno Valle Rosas se apoderara de su estructura y obtuviera el triunfo como ejecutivo del Estado por una coalición encabezada por el PAN.

En un cuadro de honor sucio y arrumbado han quedado los nombres de militantes y dirigentes poblanos que desde 1945, con tenacidad y mística hicieron de este partido en el siglo XXI una opción alternativa para gobernar Puebla. En el plano electoral pragmáticamente se dieron cuenta que hasta la elección de gobernador del 2004 sus votos no llegaban a más de 650,000, insuficientes por si solos, para ganarle al partido predominante en el estado, ¿será esta una de las razones por las que se dejaron deslumbrar ante la posibilidad de conquistar la anhelada gubernatura y dieron entrada, sin mirar los efectos negativos de ello, a alguien quien sólo los utilizó de trampolín para llegar a la gubernatura en el 2010?

El PAN y los panistas han pagado caro el precio, en charola de plata como dice el refrán popular “le dieron el alón y se comió la pechuga” o mejor dicho “nadie sabe para quién trabaja”, que desencanto para la estirpe de un partido que reivindica el pensamiento humanista y ser respetuoso de la dignidad humana.

nish76@hotmail.com

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