Resulta que la información difundida por la periodista Lydia Cacho en su cuenta de Twitter, respecto a que el PRI va a sacrificar a su candidata, Blanca Alcalá, en la próxima contienda a la gubernatura, puede ser del todo cierta.
En política no hay casualidades y resulta que son varios los actores priístas que aspiran a llegar a Casa Puebla que están haciendo reuniones políticas para unificar criterios en la campaña a la gubernatura.
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Pero no en favor de Blanca Alcalá.
No para la contienda de 2016.
Es decir, pese a que la elección a la gubernatura está empezando de manera formal, la mente de los líderes priístas poblanos está en otro lado: en la elección del 2018.
Tal es el caso concreto del exalcalde, exrector y aspirante a la gubernatura Enrique Doger Guerrero, quien se reunió con sus amigos empresarios, académicos, constructores y demás personajes que lo apoyaron en todos los sentidos (sobre todo, con sus carteras, que es donde se demuestra el verdadero afecto en política) para agradecerles su apoyo para su precandidatura.
En su discurso de reconocimiento, Doger expuso, sin dejar lugar a dudas, que si bien en ésta contienda fue elegida Alcalá como candidata, la del 2018 está a la vuelta de la esquina, así que el trabajo y el esfuerzo ya hecho no cayó en saco roto, al contrario, eran las semillas que se cosecharían en dos años.
Enrique Doger, por tanto, dejó claro entre sus aliados que, una vez que Alcalá esté fuera del camino (no especificó cuál sería la manera, si fuera porque iba a ganar o a perder), él se convertiría inmediatamente en la carta más fuerte de su partido.
Y volvió a mostrar las últimas encuestas que demostraban lo dicho.
No mintió.
Sea cual sea el destino de Alcalá, una vez fuera de la lista de aspirantes, Doger se convierte en uno de los candidatos más viables para el PRI.
Sobre todo si conserva el respaldo del presidente del PRI, Manlio Fabio Beltrones.
Al final de la reunión, realizada en la casa particular de uno de sus mejores amigos empresarios (y de los más discretos e incondicionales) todos salieron satisfechos y renovados para seguir apostando por su candidato para el 2018: Enrique Doger Guerrero.
Obviamente, de Alcalá y la contienda en puerta no se discutió nada.
Y como tarde o temprano todo se sabe, los adversarios copiaron la estrategia de Doger: Alejandro Armenta Mier, Javier López Zavala y Alberto Jiménez Merino no se quisieron quedar atrás.
Por tanto, en estos días, Armenta, Zavala y Merino continúan organizando reuniones ‘en corto’, tanto en la capital como en el interior del estado, con sus colegas, amigos y colaboradores. Su discurso para una copia fiel al de Doger: enfocar sus baterías para el 2018 y que el PRI pueda tener acceso a Casa Puebla.
En el caso de Armenta, ahora cobra más sentido el origen de su renuncia a la coordinación de la campaña de Alcalá.
En estas reuniones tampoco se toca el tema de su candidata Blanca Alcalá.
Menos de lo que está ocurriendo en este momento para la elección del 2016.
Es como si no existiera.
Como si hubiera una realidad alterna en el cual ése episodio se borrara de la faz de la tierra y del futuro próximo del PRI poblano.
¿Qué raro no?
¿Qué saben los priístas que el resto no?
¿Tendrá conocimiento de esto Alcalá y su equipo?
¿Será que la fuente de la periodista Lydia Cacho es excelente y nos está adelante un escenario real?
No sería la primera vez.