El 15 de febrero sería la fecha en que el estado, desde Casa Puebla, rompería el pacto de no agresión con el CEN del PRI, y en específico con el equipo del presidente Enrique Peña Nieto.
Ya es pasado el 2015, cuando en la elección federal, por órdenes del gobernador, no se tocó ni por error al gobierno federal. Jamás se criticó ni mencionó a Peña Nieto ni a sus políticas públicas. Los resultados para el Pan de Moreno Valle fueron un retroceso para su carrera electoral invicta.
Se perdió la mitad del territorio.
Pero se trató de un daño calculado.
Pronosticado.
Los pactos se cumplen, y el PRI logró posiciones importantes en la capital, así como en el interior del estado, y nuevamente creció la representatividad del PRI poblano en la Cámara Baja de Peña.
Pero el 15 fue el día en que los pactos se rompieron.
Y se construyeron otros.
Con otros intereses.
Este lunes Rafael Moreno Valle ocupó el escenario del Segundo Informe de Labores del presidente municipal Tony Gali para dejar las cosas claras.
Y no era que Gali es el candidato del PAN a la gubernatura.
Tampoco que Tony representa la primera pieza en donde se construyen las esperanzas del proyecto nacional morenovallista.
Mucho menos que ese día, en el Teatro Metropolitano, serviría para el destape no oficial del alcalde. No. Los gritos y las porras ‘Tony gobernador’ eran el sello de un anuncio inminente, en donde Gali, por su propia voz reconocería que sería ‘deshonesto no aspirar a seguir sirviendo a la Puebla que tanto amo’.
Lo que quedó claro, fue cómo será el juego a la gubernatura:
No será una elección de género. Es decir, Tony Gali utilizará los resultados de su gobierno y los comparará en todo momento con el periodo en la alcaldía de su contrincante del PRI, Blanca Alcalá Ruiz, tal como lo expuso en su informe en donde cada gráfica fue un comparativo con el periodo 2008-2011. El Pan no dudará en competir en un grado de igualdad entre alcaldes, sin importar que su adversaria sea una mujer.
El gobernador Rafael Moreno Valle estará detrás y delante de la campaña, es decir, no dará un paso atrás a los reflectores, tal y como lo demostró en el informe: puso en claro que Tony Gali habría sido el mejor alcalde que ha tenido Puebla, y le completó la plana al alcalde al menciona algunos logros ejecutados por Gali. En pocas palabras, Moreno Valle llevará la pauta y no cejará en promover a su gallo públicamente.
Y el punto más importante: Rafael Moreno Valle rompió el pacto de no agresión al mencionar los errores del presidente Enrique Peña, y por los cuales, ‘la gente ya no cree en la política ni en los políticos’. Enumeró la baja en los precios del petróleo, la deuda que se acumula y las perspectivas económicas del país “no son las que hubiéramos esperado”… y aun así en Puebla salimos adelante. Este punto es importante porque el gobernador había cuidado en extremo cualquier comentario o crítica que fuera en contra de las políticas públicas del presidente.
El 15 el pacto se rompió.
O caducó.
Con lo que Moreno Valle y Tony Gali muestran parte de su estrategia para ganar la simpatía del electorado: criticarán abiertamente al PRI, utilizarán el descontento de la gente por el duro golpe a su bolsillo, tanto a nivel federal con Peña Nieto, como a nivel local, evidenciarán la ropa sucia de la administración de Blanca Alcalá que se había guardado: información celosamente custodiada para sacarla en el momento justo.
Y ese momento ya llegó.
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